‘Una vacante imprevista’, J. K. Rowling

“Todo se había hecho pedazos. Que los objetos siguieran allí —las paredes, las sillas, los dibujos de los niños en las paredes— no significaba nada. Cada átomo de todo aquello había estallado para reconstituirse en un instante, y su permanencia y solidez aparentes en realidad eran risibles; se disolvería todo con sólo tocarlo, porque de pronto todo se había vuelto fino y desmenuzable como el papel de seda.”

9788498384925En Pagford, un pueblo inglés, uno de los miembros del concejo fallece. Las elecciones no se harán esperar y, sin embargo, son casi lo de menos; la muerte desencadena una serie de acontecimientos que convierten la ciudad de provincias en un hervidero de críticas, insultos, emociones y catástrofes a pequeña escala. A grandes rasgos, esto es Una vacante imprevista. Otra definición podría ser: eliminen el aditivo paranormal a una obra de Stephen King, quedando solo la parte en la que se habla de los habitantes del pueblo. Esto también es Una vacante imprevista.

Lo más interesante a nivel narrativo de la primera obra de J. K. Rowling tras abandonar (temporalmente) el universo de Harry Potter son los personajes. La capacidad de caracterización es abrumadora, todos tienen una gran complejidad e interés, además de una profundísima personalidad. Se trata de una novela coral, con focalización en muchos personajes cuyas historias se entrelazan y, pese a esto (o precisamente por esto) no hay en ningún momento lugar a dudas acerca de quién es quién o cuál es el perfil de cada uno de ellos. Además, el reparto se siente real, humano y, pese a lo que en un principio parece (hay un par de descripciones de preescolar golosonas por ahí), Rowling apuesta por mostrar más que describir inútilmente. Así, a medida que la trama se desarrolla, el lector comprende que el dibujado de los personajes, sobre todo de los jóvenes, es tan solo un boceto, un esquema. Incluso si esto es a partir de algo tan tosco como el núcleo de esta obra (el foro y los mensajes anónimos), resulta interesante el cambio que se va produciendo en ellos.

Lo que os comentaba arriba poniendo esta obra pareja a la de algunas de Stephen King (se me ocurren La cúpula o Salem’s Lot) no es del todo exacto. Aquí se centra más en todos los individuos del pueblo y no hay rastro alguno de la urbe como un personaje más. Por otro lado, Rowling carece del gancho narrativo del que dispone King. Sí, por supuesto, es capaz de crear una novela entretenida, amena, correcta y con una trama terriblemente interesante. Pero a nivel estructural y textual no tiene mayor interés: los temas se presentan de una forma plana y superficial, los giros narrativos son dramáticos y poco sutiles en ocasiones, esa estructura ligeramente circular es tan evidente que resulta hasta sonrojante. Pero hay que decir también que se ve un intento de creación literaria potente aquí. Aparte de los personajes, ya comentados (y que me parece muy importante, pues esta característica hace mucho por eliminar los defectos que se puedan encontrar), lo que es obvio, el cambio radical con sus obras anteriores, se hace más evidente. Rowling se esfuerza en cambiar de tono, y lo consigue (más o menos, el tono cambia, pero le falta mucho).

Al principio de la lectura encontramos alguna cosa (descripciones excesivamente visuales, sobre todo, pero también metáforas, chascarrillos) que parece dejar entrever que Rowling no tiene muy claro cómo manejarse fuera de un público infantil. Sin embargo, lo certero de los personajes y lo cruel de sus acciones maquilla esta prosa demasiado desenfadada, naïf, inocentona. Prueba de esto es la diferencia, tanto temática como formal, entre narración y diálogo, donde verdaderamente se lucen los personajes de la obra. Pese a los errores que contiene, como os digo, Rowling ha sabido jugar sus cartas de una forma muy adecuada: consigue que el lector pierda de vista la torpeza narrativa con una trama interesantísima y unos personajes con mucha fuerza. Diría que tengo ganas de ver cómo sigue desenvolviéndose y que confío en ella, porque sí pienso que una próxima novela podría mejorar mucho estos aspectos no pulidos. Pero visto que ha retornado con alegría y buen hacer (lo de buen hacer es un supuesto) a su zona de confort juvenil casi mejor digo que si buscáis una lectura entretenida e interesante sin más os hagáis con Una vacante imprevista y punto.

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