crítica

‘La cámara sangrienta’ de Angela Carter

En la casa reinaba un ambiente de agotamiento, de desesperación y, peor aún, una especie de desilusión física, como si su glamur se hubiera sustentado en un truco barato de magia y el mago, al fracasar en su intento de ganarse a la multitud, se hubiera ido a probar suerte en otro sitio.

cámaraMi encuentro con este libro fue casual. El pasado junio, tras un examen, fui sola a la Feria del Libro, a dar un paseo y quizás encontrar alguna obra que me interesase. Fue una pasada: a esa hora apenas había gente o demasiado calor y pude investigar cuanto quise. Cuando había ya comprado tres libros me pasé por el puesto de Sexto Piso y me puse a mirar por ahí hasta que mis ojos se posaaron sobre La cámara sangrienta. Sabía quien era Angela Carter, pero no tenía pensado comprar su libro; no quería comprar más libros. Y de pronto un chico de dentro (supongo que alguien de la editorial) me vio y me dijo: tienes que leerlo. Es maravilloso. A mí me encanta. Así que lo compré. Y lo leí.

Tenéis que leerlo. Es maravilloso. A mí me encanta.

La cámara sangrienta (1979) reúne diez magníficos relatos de la escritora inglesa Angela Carter que suponen revisiones a cuentos tradicionales como La Bella y la BestiaEl gato con botas. ¿Otra vez?, diréis, impacientes. Sí, otra vez, pero es la perspectiva la que cuenta. La intención aquí es la de darle una voz a los sujetos en apariencia pasivos de los cuentos originales, sean de la condición que sean, además de un giro pérfido, sangriento y con mucha carga erótica, en líneas o entre líneas. Esto con una prosa barroca, engalanada pero nunca redundante, siempre capaz, flexible, certera; y una imaginería muy visual, de colores vívidos, momentos extremos y descripciones precisas y hermosas.

La obra de Carter se fundamenta en una serie de elementos repetidos que, en consonancia con las tramas de las obras, surgen y revelan una serie de simbolismos clave para la lectura; pocas veces he visto recepciones más interesantes y singulares de los cuentos clásicos. No se trata, de este modo, de una relectura de la Caperucita, sino de un estudio sobre el tema y sobre todo lo obscuro que subyace en la tradición, tanto del cuento europeo más conocido por el gran público como de fábulas como la de Eros y Psique, cuyo recuerdo es inevitable en algunos pasajes de la obra.

La sangre, por supuesto, es esencial aquí, y todo lo que ella conlleva: una violencia oscura, de nuevo soterrada a veces y directa en otros, la muerte, pero también con una relación directa con la sexualidad y el erotismo más absoluto. Las bestias: por todas partes hay aquí animales. Bestias de todo tipo: lobos, leones, tigres, gatos, seres peligrosos (o no), a los que enfrentarse, a los que matar o, mejor dicho, dominar, por los medios que sean necesarios. Se hace evidente esto en El cortejo de el señor LeónLa novia del tigre. Y la metamorfosis, claro, el cambio, y cómo se gestiona, por qué surge, qué conlleva. Como ya os digo, la perspectiva no es la habitual: Carter no trata los motivos como siempre, les da la vuelta, manifiesta interés en la psique, en la sexualidad y en todo aquello que el cuento más tradicional deja de lado, como un desarrollo concreto y singular de cada uno de los personajes.

La condesa es una casa encantada.

Me gustaría mencionaros algunos de los relatos con mayor concreación, como el primero, que da nombre al libro y es el más largo, el más desarrollado y también, para mí, el más intenso de ellos. Explora la figura de la última novia de Barbazul, la conocida por el lector, pero revistiéndola de una nueva dignidad, con un estilo bondadoso y enérgico. Es un muy buen ejemplo de la narrativa de Angela Carter, pues aúna todas las características cuyas pinceladas encontramos en otros relatos: barroquismo y minuciosidad sin petulancia, así como ese tratamiento de la sexualidad como algo peligroso, pero a lo que referirse con una cierta melancolía. Sin embargo, también hay textos (como El hombre lobo El gato con botas) en los que se aparta de este estilo para adentrarse en una prosa más traviesa, menos recargada y con un espíritu más risueño. En todos ellos triunfa sin medias tintas. Mención aparte merece el relato La dama de la casa del amor, con algunos de los fragmentos más bellos (y tristes) de toda la obra.

No solo deberíais leerlo (¡y ya!), sino que además os exhorto a leer la edición de Sexto Piso, pues las ilustraciones de Alejandra Acosta son magníficas, perfectas para la obra. Uno de esos casos en los que las ilustraciones aportan narración al propio texto y convierten la lectura en un placer aún mayor. Así que ya sabéis.

(Traducción de Jesús Gómez Gutiérrez para Sexto Piso, 2017)

2 comentarios sobre “‘La cámara sangrienta’ de Angela Carter

    1. Te animo a que la leas pronto, como ves me ha gustado mucho 🙂 Yo tengo pendiente una antología dirigida y seleccionada por Carter que se titula ‘Niñas malas, mujeres perversas’. Leí algún relato en verano y eran muy dinámicos y del estilo de la autora, así que si te lo encuentras por ahí es una buena opción también.
      ¡Gracias por pasarte y un saludo!

      Le gusta a 1 persona

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