crítica

‘Tiene que ser aquí’ de Maggie O’Farrell

Claudette habría aparecido igualmente, de un modo u otro. Pienso en eso, en que es mi constante inevitable (…). ¡Qué diferente podría haber sido todo, qué minúsculas las causas y qué devastadoras las consecuencias!

tieneque seraquí

Últimamente, gracias a una lectura fantástica (Tránsito de Rachel Cusk), a una fuerte determinación personal  y a una amiga, lectora estupenda, estoy al acecho de todo cuanto ha publicado Libros del Asteroide. Un poco sin ningún orden en particular, pero me fío de ellos. Así que la semana pasada me hice con Tiene que ser aquí (This Must Be the Place, 2016). Y aquí estamos.

Tiene que ser aquí es la historia de lo que ocurre cuando una persona guarda un secreto durante mucho tiempo, y de cómo algo que parece inofensivo puede alterar la vida de todos cuanto conoce. También es la historia de una familia muy grande, de un perderse y un encontrarse, de la soledad en medio de mucha gente y de ese momento en el que la vida se hace bola. Es todo esto (y un puñadito de cosas más) encapsulado en las figuras de Claudette, Daniel y quienes les rodean.

Creo que no hay nada que no me haya fascinado de este libro. Nada. Es un trabajo increíble, forjado con elegancia y buen hacer narrativo, con mucha maestría en el ensamblaje de las piezas y con una inmensa habilidad para cambiar los estilos como le conviene a la obra. Cada capítulo lo narra un personaje (o desde un personaje), en un momento, en un lugar determinados; desde ahí se construye una trama no lineal, pero tampoco compleja, sino tan solo amplia. No solo es esto un ejercicio impecable, de estos que sorprenden, especialmente en una obra tan ágil y magnética, sino que supone un aliciente divertídisimo descubrir quién te hablará ahora, desde dónde, desde cuándo, comprender cómo afecta esta nueva pieza al puzle que en tu cabeza se va montando.

Y sí, magnética, sobre todo gracias a sus personajes, que son muy atractivos, pero también por todas esas voces que se elevan a coro para darnos una visión panorámica de todo lo ocurrido. Respecto de los personajes: Claudette es increíble, toda ella un cúmulo de ira, pero de ira determinada, maravillosa, coherente, hasta bonita; y Daniel, qué deciros de Daniel, el patético y trágico Daniel, atrapado en ese momento oscuro para siempre. Se siente también una profunda simpatía por todos los niños y los secundarios que pueblan sus páginas. El coro es perfecto: no sobra ninguna de sus voces, afinadas, completas y naturales al límite. Hablan y no les conoces (pienso en Rosalind) o no parecen estar muy involucrados en la historia (pienso en Todd), pero es evidente que tenían que estar ahí. Cada capítulo juega con el tempo de una manera espectacular. O’Farrell es una arquitecta impecable.

Y ¡el cuerpo! A veces se despertaba por la mañana como si un hada perversa le hubiera puesto pesos de plomo en los pies. Aunque tuviera ganas de ir al prado a dar de comer a los caballos de los vecinos (cosa que ya no hacía casi nunca, no sabía por qué), le faltaba energía, la fuerza necesaria para hacerlo.
Marithe quería que se la devolvieran, que le devolvieran la sensación de seguridad en la vida, la certidumbre de saber quién era y lo que hacía.

Cuando pienso en Tiene que ser aquí pienso que si tuviera que definirla de forma muy breve os diría que es una novela sobre el amor. Pero por supuesto, es una novela sobre el amor de las nos gusta leer a las jovencitas hoy en día: de las que te rompen un poquito por dentro para que no te hagas ilusiones pero sin quitarte toda la esperanza. Dolor y calorcito. Maggie O’Farrell sabe lo que se hace, desde luego, y desmenuza muchísimos sentimientos muy complejos dentro de una novela en la que, la mayor parte del tiempo, no parece estar ocurriendo nada demasiado grave. Desarrolla las relaciones entre sus personajes echando mano de todos los recursos que haga falta, ella elegante, construyendo un armazón idóneo en el que volcar toda esa mezcolanza de amores, rencores y sufrimientos.

Todo muy limpio, todo muy espacial también (aquí las localizaciones no solo son importantes, sino que están vivas, están muy presentes) y muy hermoso y trágico. Tanto que de golpe llevas horas leyendo, son las tantas de la mañana y mañana te tienes que levantar para estudiar. Tanto que en pocos días devoras las casi quinientas páginas que lo forman. Tanto que en la época de exámenes te apetece más sentarte a escribir unas palabras sobre ella que ponerte a recordar nombres de hermeneutas.

Así que aquí tenéis este textito, pero mejor id directas a por el libro de O’Farrell.

(Libros del Asteroide, 2017. Traducción de Concha Cardeñoso. 470 páginas)

 

 

Un comentario sobre “‘Tiene que ser aquí’ de Maggie O’Farrell

  1. Una gran entrada! De verdad que ahora tengo más ganas de leer este libro, aunque a decir verdad ya había leído buenas críticas, y lo tenía a su autora entre mis “pendientes”; ahora tendré que hacerle un hueco en mi lista. Saludos!

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