crítica

‘Coral Glynn’ de Peter Cameron

—¿Y dónde está su hogar?
—No tengo hogar —repuso ella.
—¿De veras? ¿Ninguno, en ningún sitio?
—No —repitió Carol, y hubo algo definitivo en esa admisión, algo irreparable, como si la carencia de un hogar impidiera seguir manteniendo una conversación.

enfermerica(4 de mayo de 2018)

Supongo que todo el mundo habrá oído hablar de Algún día este dolor te será útil. Al menos en mi entorno, fue una novela muy comentada en su momento y que a mí me interesaba mucho. Con Coral Glynn (Coral Glynn, 2012) ocurrió más de lo mismo, pero con esta tuve suerte: pude hacerme con ella. Así me adentré en la obra de Peter Cameron, prolífico autor estadounidense que en España edita, con el mimo habitual, Libros de Asteroide.

Coral Glynn es la novela perfecta para aquellas a quienes les gusta el espíritu de las obras en las que no pasa nada, pero que no soportan ese vacío en la trama. Aquí no dejan de pasar cosas: Coral es una enfermera que va a cuidar a una anciana mujer a su casa; y entonces se produce un cambio en el entorno; y entonces; y entonces. Los acontecimientos se suceden, veloces, ágiles y ligeros, siempre a golpe de diálogos lúcidos, costumbristas e irreverentes en ocasiones.

(5 de julio de 2018)

Vuelvo a sentarme frente al ordenador para hablar sobre Coral Glynn. Cuando iba a escribir esto, pensaba que “tenía muy claro lo que quería decir”. Parece que no era verdad. A día de hoy, con la crítica a medio escribir, estoy leyendo Algún día este dolor te será útil. Podemos afirmar por tanto que me gustó mucho, lo suficiente como para querer más. Que me gustó la forma en la que Cameron desarrolla el texto. Pero si dijera esto estaría simplificando lo que pensé. Lo cierto es que no me parece que Cameron sea un buen narrador porque narre bien, sino porque tiene un ojo muy bueno para encontrar el momento perfecto, la intervención perfecta, para redondear al límite a sus personajes. Él (en calidad de narrador, entiéndase) juega a no saber, juega a los “al parecer”, a los “por lo visto”, a los “estoy descubriendo esto al mismo tiempo que tú, lector, y he de decirte que me gusta”. Como si no se hubiese dado cuenta de lo que tenía entre manos hasta el preciso momento en que lo tuvo entre manos.

Así, Coral Glynn está lleno de observaciones magníficas y súbitas, de una forma de expresar la vida excelente, de darle mimo a las situaciones para que sean todas puntos casi epifánicos, de revelación profunda, por parte de unos personajes que comprenden que la vida les está pasando porque tampoco hay nada más que pueda ocurrir, es lo que tiene esto («para él la vida había ocurrido ya, ahora solo se limitaba a soportarla»). Coral es sensacional, pero es tan solo uno de los engranajes, una más en este cuadros sobre la soledad, el frío, la felicidad-o-no y la resignación. Resulta que disfruto mucho de las novelas sobre la resignación y sobre el sentarse a ver cómo la vida es sin hacer tampoco gran cosa, así que las reflexiones que se producen me resultaron deliciosas. Así y todo estos temas hacen que la novela, sencilla de leer, que no exige demasiado en ningún momento (ni a nivel formal ni temático) se convierta en una experiencia un poco agotadora anímicamente. Pero todo bien, yo encantada.

Cuando terminé el libro, le escribí a mi mejor amiga diciéndole que tenía que leerlo. Se lo digo mucho porque es frecuente que lo que leo me guste; pero en esta ocasión le dije que era porque este libro te hace replantearte la posibilidad de la felicidad en la vida, sobre todo en el sentido de si es necesaria, de si merece la pena a veces comerse la cabeza por ella (que digo yo que sí, pero Cameron no me dejó tan convencida). En este sentido para mí es muy recomendable, pero hunde un poco, así que cuidado.

Dolly repitió su nombre porque le pareció ausente, como si necesitara que le recordaran quién era, y se preguntó qué habría pasado o estaría pasando en Hart House para que las identidades de sus dos ocupantes se hubieran soltado de unos asideros hasta entonces perfectamente firmes.

En fin: cuando leí el libro ya me pareció estupendo, pero pensando sobre él encuentro que cada vez me gusta más. Estoy segura de que lo releeré en algún momento (¡ya he tenido ganas ahora repasando mis subrayados y notas!) y pronto os traeré algo sobre Algún día este dolor te será útil, aunque tengo la impresión de que me gustará menos (ya lo está haciendo). Pero bueno: de momento apuntaos Coral Glynn.

(Libros del Asteroide, 2013. Traducción de Patricia Antón. 270 páginas)

 

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