‘La amiga estupenda’ de Elena Ferrante

Le estaba sucediendo eso que ya he mencionado y que después ella llamó desbordamiento. Fue -me dijo- como si en una noche de luna llena en el mar, la masa negrísima de una tempestad avanzara por el cielo, tragara toda claridad, desgastara el borde de la luna y deformara el disco luminoso reduciéndolo a su verdadera naturaleza de insensata materia bruta. Lila imaginó, vio, sintió -como si fuera real- que su hermano se rompía. Ante sus ojos, Rino perdió la fisonomía que había tenido siempre desde que ella lo recordaba, la fisonomía del muchacho generoso, honrado, los rasgos agradables de la persona de fiar, el perfil amado de quien siempre da, desde que ella tenía memoria, de quien la había divertido, ayudado, protegido. Allí, en medio de las violentas explosiones, del frío, entre el humo que irritaba la nariz y el olor penetrante del azufre, algo violó la estructura orgánica de su hermano, ejerció en él una presión tan intensa que quebró sus contornos, y la materia se expandió como un magma mostrándole de qué estaba realmente hecho.

eh421449(Seré breve, porque hace mucho que no escribo).

En esta novela se habla de Lenù y Lila. Más bien de Lila desde la perspectiva de Lenù. En realidad, de lo que trata esto es de la vida de dos napolitanas de barrio obrero, una vida vista por los ojos de una de ellas, y de cómo se desarrolla, de cómo los sueños surgen y dejan de existir, de cómo nacen amores y odios, etc. Es el primer volumen de su historia, le siguen otros tres que necesito y requiero como el aire para respirar.

Elena Ferrante, sea quien sea (*lanza un beso a Italia* para Elena) escribe con una garra especial, con una forma bella y dulce y melancólica y abrupta que atrapa al lector, le da mil vueltas y le desconcierta con selecciones de palabras curiosas y hermosas. Pese a que el tema de la novela brilla por su familiaridad (ya me diréis, una vida, pues como todas, un coming of age, pues como todas) es precisamente esta forma la que la reviste, la engalana y la llena de magia. Es sencilla, es costumbrista, es cálida en este sentido, pero al mismo tiempo tiene una fuerza tan brutal, es tan demoledora cuando quiere mientras se disfraza de cosa diaria que una se sorprende pensando de nuevo en pasajes, en fragmentos, como el que os he puesto más arriba. Se siente (una, yo) identificada con Lenù cuando hablaba de la carta de Lila, cuando decía a posteriori que no podía olvidar lo que decía de las ollas de cobre. Pues yo estoy igual pero con todo lo que Ferrante ha escrito en esta novela: a todo le doy vueltas, todo me perturba y todo me fascina.

Lila y Lenù. Lenù y Lila. ¿Por cuál empiezo? Llevo unos días planteándome esto. ¿Quién es la protagonista? ¿De quién habla más La amiga estupenda? ¿Quién es la amiga? Debería ser más fácil, pero no lo es. Lila y Lenù se conocen de nenas y toda la novela desarrolla su adolescencia, con atrases y adelantes en el tiempo, explorando de paso las vidas de todos sus compañeros de barrio, sus familias, amigos y amores. Habla Lenù, Elena, que desde el prólogo (el marco de la obra) decide narrar sus historias. Aparte de escribir todo cuanto acontece, Lenù hace algo más: mirar a Lila. Observarla en su día a día, necesitarla de forma constante, buscar su aprobación, pero sobre todo observarla y, cuando no puede hacerlo, echarla de menos. Es gracias a este proyecto suyo, a su forma de entender el mundo y a su forma de ser en la amistad que conocemos a esa fierecilla que es Lila. Lenù mira a Lila con algo más que admiración, un algo que es como un ansia de hacerse creer a sí misma que eran amigas de verdad, de las buenas, como tratando de justificarse. Porque para qué va a engañar al lector. A nosotras nos la presenta como alguien fascinante y enigmático, alguien que calla mucho y muestra poca cosa, pero en lo personal he visto más pureza en el personaje de Lenù y en su lucha por no perder sus sueños, aunque no lo haga por ella en ningún caso.

Es de la perspectiva con la que está narrada la novela de la que surgen su honestidad y su melancolía. A lo que me refiero con honestidad es a que Ferrante le está dando voz, identidad y narrativa a un microcosmos, a un todo real, como si de autoficción se tratase (sin tener que serlo para nada), como si fuese una biografía real. Los hechos acontecidos, pero sobre todo los sentimientos de los personajes y su forma torpe de comportarse ante el mundo, duelen porque son verídicos. Y la melancolía… pues es inevitable, ¿no? Se nos cuenta esta historia, desde el corazón, desde la observación minuciosa de la realidad y la comprensión última de muchas cosas, es inevitable sentir una melancolía nostálgica -pero con un tono de renuncia a este mundo también existente- ante lo que leemos.

Me parece una novela hermosísima, escrita desde el corazón, desde lo más íntimo, que narra unos acontecimientos muy puros y humanos. Espero poder leer pronto el resto de esta saga y seguir hipnotizándome con la peculiar forma de narrar de Ferrante. Sé que este texto no le hace justicia a la novela, pero de verdad, leedla. Os vais a enamorar.

PD: mi intención es volver a escribir aquí, aunque no sé si seré capaz. Llevo pensando todo el verano en ello, pero nunca encontraba el momento; La amiga estupenda ha sido el revulsivo. Intentaré sacar alguna de las críticas (o lo que sean) que tengo semi-escritas y lograr alguna continuidad con esto. Deseadme suerte.

 

Anuncios

Joyce Carol Oates (I): Introducción #AdoptaUnaAutora

Como ya sabéis, gracias a la iniciativa Adopta una autora este año en El papel amarillo estaremos leyendo a Joyce Carol Oates, la prolífica autora estadounidense. Pensando en qué hacer para la primera entrada, me topé con una enorme piedra en el camino: la época de exámenes. Así que, pese a mi inicial intención, me veo obligada a dedicar estas primeras líneas a presentaros a la autora en su totalidad, para poder dedicarme a entradas con mayor interés (al menos para mí) en cuanto acabe mis obligaciones estudiantiles.

Joyce Carol Oates nació en 1938 en Nueva York. Actualmente retirada a sus casi ochenta años, trabajó gran parte de su vida como profesora de literatura creativa en Princeton (y anteriormente en Ontario y en Texas). Desde la publicación, en 1963 y 1964 respectivamente, de su primera colección de relatos (By the North Gate) y novela (With Shuddering Fall), la autora no ha parado de escribir. No es broma: en la Wikipedia inglesa se citan 45 novelas (la última, A Book of American Martyrs, se publicará este 2017), más 11 que escribió bajo dos pseudónimos; 39 libros de relatos; 11 novellas (relatos largos o novelas cortas). Por no hablar de los ensayos, el teatro, la literatura para niños y jóvenes, la poesía (aquí tenéis dos poemas, ‘This Is The Season‘, que también podéis escuchar, y ‘Too Young To Marry but Not Too Young to Die‘, y su trabajo como reseñadora para algunas publicaciones, sobre el que hablaré más adelante. Creo que os hacéis una idea de su tremendísimo, casi inabarcable, trabajo.

En 1961 se casó con Raymond J. Smith, tumblr_lj5m5e0vie1qiu5e6o1_4001compañero suyo de universidad: esto os lo cuento porque fue con él con quien fundó la revista literaria Ontario Review en 1974. Esta revista, cuyo objetivo era crear una suerte de puente intercultural entre las literaturas canadiense y estadounidense, funcionó hasta la muerte de Smith en 2008. Podéis leer todos los números de la revista en esta página web de la universidad de San Francisco. Un par de sugerencias: estas tres reseñas escritas por Oates y Baby, un relato corto de la autora. Por supuesto, este material está en inglés.

Oates no es solo una escritora prolífica y muy productiva, que escribe muchísimo de una forma casi religiosa (‘Puedo escribir durante todo el día. No es como si me sentara a escribir y fuese extraordinario. Es lo que hago‘ [2]). Si echamos un vistazo a su bibliografía, nos damos cuenta de que la temática es muy interesante. Aunque haya escrito obras de numerosos géneros, parece que su preocupación suele estar relacionada con la pérdida de la inocencia, el despertar frente al mundo, las situaciones terroríficas y terribles de la vida real, las mujeres en relación con el mundo (3). ‘El terror es un hecho de la vida’, dijo en una ocasión, ‘y como escritora me interesan todas las facetas de la vida. Como Lovecraft dijo, el terror mayor y más viejo que existe es el que se da hacia lo desconocido. La literatura gótica o de terror es la más imaginativa de todas, por su obvia relación con la lógica irreal de los sueños’ (1). Leyendo esta cita, vamos comprendiendo un poco de qué va la cosa. En sus historias, encontramos una serie de elementos que, en muchas ocasiones, aportan un tono terrible al relato.

jco-pic-1Me gustaría poneros el ejemplo de Where are you Going, Where Have you Been (3), porque es casi lo único de ficción que he podido leer con tiempo y con una inversión de cabeza adecuada. Si hacéis click en el título, os llevará a una página donde podréis leerlo. Creo que es una historia que encaja bien con la cita que os inserté en el párrafo anterior. Hasta cierto punto, no parece haber en el relato nada que se salga de la realidad: presenta un personaje, presenta el conflicto, el conflicto se hace mayor, tememos por el personaje, incomoda, queremos que acabe. Creo que no es difícil ver la situación narrada como una situación de puro terror agónico: la reacción, ligeramente histérica, de la protagonista es bastante clara en ese aspecto. Sin embargo, hay una serie de recursos narrativos en la historia, una serie de símbolos, por así decirlo, que hacen que el lector dude en todo momento con respecto de la realidad de la secuencia final. Toda la conversación con Friend tiene un tono empañado y pese a la elección de vocabulario, que hace la lectura muy desagradable, no se llega a saber si se trata de un sueño o de una situación real. Tiene, como diría ella, ‘la lógica irreal de los sueños’.

Como gran interesada en el terror (tanto en literatura como en cine), considero muy interesante que una autora así tenga esta perspectiva del género tan humana. Creo que es lo que más me llama la atención de su obra, sobre todo porque el relato que os comento me resultó fascinante. Sin embargo, y pese a toda su obra, una vez te pones a investigar a Oates descubre que no es solo una gran autora, sino que es, además, una excelente y ecléctica lectora. Se ve cuando habla de sus influencias (cuando dice, por ejemplo, que le gustaría estar influenciada por Poe pero que en realidad es más de Kafka). Es fácil encontrar, también, entrevistas en las que hable de libros (qué lee, cómo lee, cuándo lee, en qué postura y ese tipo de cosas que tanto os gustan a algunos); os dejaré los enlaces de varias más abajo (4, 5, 6).

Yo ahora mismo estoy leyendo Mágico, sombrío, impenetrable (2014), a sorbitos a causa de los exámenes, pero disfrutando mucho. Me gusta cómo presenta las cosas, de una forma un tanto pausada, y me gustan los diálogos. Ya veremos cómo sigue la cosa. Os iré contando más adelante.

Fuentes / enlaces interesantes:

(1) Joyce Carol Oates: The Gothic Queen
(2) The Writing Life Of Joyce Carol Oates
(3) Q&A With Joyce Carol Oates
(3) Celestial Timepiece
(4) Joyce Carol Oates’ 10 Favorite Books
(5) Joyce Carol Oates: By the Book
(6) Interview with Joyce Carol Oates – The Boston Globe

‘Una vacante imprevista’, J. K. Rowling

“Todo se había hecho pedazos. Que los objetos siguieran allí —las paredes, las sillas, los dibujos de los niños en las paredes— no significaba nada. Cada átomo de todo aquello había estallado para reconstituirse en un instante, y su permanencia y solidez aparentes en realidad eran risibles; se disolvería todo con sólo tocarlo, porque de pronto todo se había vuelto fino y desmenuzable como el papel de seda.”

9788498384925En Pagford, un pueblo inglés, uno de los miembros del concejo fallece. Las elecciones no se harán esperar y, sin embargo, son casi lo de menos; la muerte desencadena una serie de acontecimientos que convierten la ciudad de provincias en un hervidero de críticas, insultos, emociones y catástrofes a pequeña escala. A grandes rasgos, esto es Una vacante imprevista. Otra definición podría ser: eliminen el aditivo paranormal a una obra de Stephen King, quedando solo la parte en la que se habla de los habitantes del pueblo. Esto también es Una vacante imprevista.

Lo más interesante a nivel narrativo de la primera obra de J. K. Rowling tras abandonar (temporalmente) el universo de Harry Potter son los personajes. La capacidad de caracterización es abrumadora, todos tienen una gran complejidad e interés, además de una profundísima personalidad. Se trata de una novela coral, con focalización en muchos personajes cuyas historias se entrelazan y, pese a esto (o precisamente por esto) no hay en ningún momento lugar a dudas acerca de quién es quién o cuál es el perfil de cada uno de ellos. Además, el reparto se siente real, humano y, pese a lo que en un principio parece (hay un par de descripciones de preescolar golosonas por ahí), Rowling apuesta por mostrar más que describir inútilmente. Así, a medida que la trama se desarrolla, el lector comprende que el dibujado de los personajes, sobre todo de los jóvenes, es tan solo un boceto, un esquema. Incluso si esto es a partir de algo tan tosco como el núcleo de esta obra (el foro y los mensajes anónimos), resulta interesante el cambio que se va produciendo en ellos.

Lo que os comentaba arriba poniendo esta obra pareja a la de algunas de Stephen King (se me ocurren La cúpula o Salem’s Lot) no es del todo exacto. Aquí se centra más en todos los individuos del pueblo y no hay rastro alguno de la urbe como un personaje más. Por otro lado, Rowling carece del gancho narrativo del que dispone King. Sí, por supuesto, es capaz de crear una novela entretenida, amena, correcta y con una trama terriblemente interesante. Pero a nivel estructural y textual no tiene mayor interés: los temas se presentan de una forma plana y superficial, los giros narrativos son dramáticos y poco sutiles en ocasiones, esa estructura ligeramente circular es tan evidente que resulta hasta sonrojante. Pero hay que decir también que se ve un intento de creación literaria potente aquí. Aparte de los personajes, ya comentados (y que me parece muy importante, pues esta característica hace mucho por eliminar los defectos que se puedan encontrar), lo que es obvio, el cambio radical con sus obras anteriores, se hace más evidente. Rowling se esfuerza en cambiar de tono, y lo consigue (más o menos, el tono cambia, pero le falta mucho).

Al principio de la lectura encontramos alguna cosa (descripciones excesivamente visuales, sobre todo, pero también metáforas, chascarrillos) que parece dejar entrever que Rowling no tiene muy claro cómo manejarse fuera de un público infantil. Sin embargo, lo certero de los personajes y lo cruel de sus acciones maquilla esta prosa demasiado desenfadada, naïf, inocentona. Prueba de esto es la diferencia, tanto temática como formal, entre narración y diálogo, donde verdaderamente se lucen los personajes de la obra. Pese a los errores que contiene, como os digo, Rowling ha sabido jugar sus cartas de una forma muy adecuada: consigue que el lector pierda de vista la torpeza narrativa con una trama interesantísima y unos personajes con mucha fuerza. Diría que tengo ganas de ver cómo sigue desenvolviéndose y que confío en ella, porque sí pienso que una próxima novela podría mejorar mucho estos aspectos no pulidos. Pero visto que ha retornado con alegría y buen hacer (lo de buen hacer es un supuesto) a su zona de confort juvenil casi mejor digo que si buscáis una lectura entretenida e interesante sin más os hagáis con Una vacante imprevista y punto.

Proyecto #AdoptaUnaAutora

Como supongo que la mayor parte del público de esta web ya sabrá, en octubre un grupo de blogueras organizó un proyecto para dedicar el mes a la lectura exclusiva de autoras. No me apunté en su momento aunque todo este año llevo intentando darle preferencia a la lectura de escritoras de mi estantería (y a la compra de obras escritas por mujeres también), así que un poco de relación si tuve. Tras esta iniciativa, que al terminar el mes se extendió como una campaña general (en twitter #LeoAutorasOct y más tarde #LeoAutoras), Carla, de Fábulas estelares, creó el proyecto Adopta una autora.

¿En qué consiste este proyecto? A grandes rasgos, cada persona elige una autora y durante 2017 se dedica a reseñar su obra, realizar investigación, dar visibilidad… implica algo más que este breve resumen, claro: la entrada original de Carla resolverá todas vuestras dudas (ahí podéis encontrar también la lista de autoras adoptadas y el formulario para inscribiros si gustáis). La autora que yo seleccioné, tras darle muchas vueltas al asunto, es Joyce Carol Oates.

joyce_carol_oates_by_marion_ettlinger_hires

Joyce Carol Oates (Nueva York, 1938), autora, editora, crítica, profesora, dista mucho de ser una autora precisamente desconocida. Sin embargo y aunque goza de reconocimiento a nivel internacional, es una de esas autoras a las que se da por sentadas. Si bien todo el mundo la conoce, bastantes menos son quienes la han leído. Me incluyo. Y con la extensísima obra que tiene editada (flipad), me resulta esto bastante desalentador. El año pasado tuve la oportunidad de leer en una asignatura de la carrera el relato ‘Where Are You Going, Where Have You Been’ (dentro del libro del mismo título) y me encantó. El tema que trataba me resultó muy interesante y la forma de ponerlo en escena también me pareció fantástica. En ese momento Oates se hizo un hueco en mi apretada lista de futuras lecturas y, cada vez que encuentro más información acerca de su obra, la necesidad se acentúa. Así que tengo muchas ganas de ponerme a trabajar y a investigar acerca de esta prolífica autora. Aún no sé qué voy a hacer exactamente y cómo voy a organizar mi aproximación, pero en cuanto sepa más, os iré contando.

‘A Little Life’ de Hanya Yanagihara

“Here, however, you made art because it was the only thing you’d ever been good at, the only thing, really, you thought about between shorter bursts of thinking about the things everyone thought about: sex and food and sleep and Friends and money and fame. But somewhere inside you, whether you were making out with someone in a bar or having dinner with your friends, was always your canvas, its shapes and possibilities floating embryonically behind your pupils. There was a period –or at least you hoped there was– with every painting or project when the life of that painting became more real to you than your everyday life, when you sat wherever you were and thought only of returning to the studio, when you were barely conscious that you had tapped out a hill of salt onto the dinner table and in it were drawing your plots and patterns and plans, the white grains moving under your fingertip like silt.”

51np5gnetdl-_sx327_bo1204203200_Cronología de un fenómeno: cuando A Little Life sale a la venta, no se dicen más que cosas buenas. Tras un periodo de tiempo prudencial, comienzan a asomar las críticas negativas. Qué digo negativas, las demoledoras: tildando a la novela de melodrama barato, drama buscalágrimas y a la autora de, en fin, sacacuartos emocional de primera categoría. Las opiniones se radicalizaron de forma inmediata hacia cualquiera de los dos extremos

¿Y yo? Tengo claro que me decanto por el positivo.

A Little Life (en español Tan poca vida, editado por Lumen) es, como ya sabréis, la narración de las vidas de cuatro amigos a partir de conocerse en la universidad. Willem, Malcolm, JB y, por supuesto, Jude, el más importante y en quien la novela se focaliza, contando toda su historia yendo hacia atrás y hacia delante en el pasado.

Sí, la historia es triste. Sí, es una novela que habla de abusos sexuales, autolesión, violencia, enfermedades, muerte, todo de forma explícita y sin titubeos para narrar momentos desagradables de leer. Sin embargo, esto para mí lo convierte en una obra no recomendable para gente que tenga problemas con este tipo de escenas (con problemas de autolesión ni os acerquéis a la novela). Nada más; esto no significa que se me ocurra catalogarla de culebrón. Para mí, la diferencia entre esta obra y un drama absurdo está muy clara, y es el tratamiento, la forma de contar la historia. En todo momento de la lectura veía que Yanagihara trata todo con un respeto y un tacto abrumadores. La perspectiva narrativa dista mucho de lo que yo definiría como melodramática; el vocabulario empleado es muy certero, pero no tiene ese tipo de fuerza. Por otro lado, durante las ochocientas páginas que conforman el libro, todo el componente dramático que tiene la historia parece disiparse un poco. El impacto continúa existiendo, pero la estructura de la trama se torna en ligeramente previsible. Tras la parte más liviana y feliz, es inevitable que vengan cosas malas. Hasta la última parte (después de los años felices, como los llaman en la novela), no da la sensación, como lectora, de estar asistiendo a algo que la autora quizás podría haberse evitado.

Me explico: prácticamente todo cuanto ocurre en la novela encuentra su causa en el pasado de Jude. En este sentido, no hay nada que sea ilógico o incoherente. Por más que se sienta lástima, la caracterización del personaje le convierte en alguien patético; no digo esto como algo malo, sino como alguien digno de compasión pero que es comprensible que arrastre toda la problemática. Y, en este orden de cosas, uno de los aspectos que más me interesaron durante la lectura fueron los personajes. Me gustaron por lo certeros, por lo humanos si os gusta más esa palabra. Por representar, sobre todo, una fachada de persona interesante que con un poco de interacción se resquebrajaba para dar lugar a gente cobarde, cruel, anodina, egoísta… a veces buena. La idea de que toda la estructura del libro se forme a partir de lo que todos los conocidos de Jude sienten por él y la dicotomía entre su punto de vista y el del resto del mundo, la forma que tiene la autora de hacernos ver esto. Me quedo, también, con la narrativa general de la autora, sus descripciones me parecen magníficas, por no hablar del modo de mostrar la historia.

“It was precisely these scenes he missed the most from his own life with Willem, the forgettable, the in-between moments in which nothing seemed to be happening but whose absence was singularly unfillable.”

No me parece una novela perfecta. Tiene sus problemas. En ocasiones, y sin hacerse tediosa (la historia es igual de interesante siempre), parece que se cuenta más de lo necesario, me habría gustado una narración más depurada; también se echa en falta algo menos de atemporalidad. En una obra tan ambiciosa que además recorre un periodo de tiempo tan largo como esta (cincuenta años son muchos años) me resulta raro que no haya ninguna referencia a nada cultural, político o social. No creo que a la autora se le haya olvidado, con el titánico trabajo que realiza, pero es una idea que no me casa con el resto de la novela. Sin embargo, pese a este tipo de fallos (menores), el balance general es muy positivo. Es una novela que me alegra haber leído, muy emotiva, dura, que se hace cuesta arriba, pero muy satisfactoria también. La última parte, algo menos atractiva para mí, se salva con el final, magnífico: las últimas páginas son todo un tratado de sentimientos (de uno de los personajes más interesantes del libro).

La recomiendo sin ninguna duda.

Otra cita, un regalín (merece la pena leerla de nuevo a posteriori):

“When your child dies, you feel everything you’d expect to feel, feelings so well-documented by so many others that I won’t even bother to list them here, except to say that everything that’s written about mourning is all the same, and it’s all the same for a reason –because there is no real deviation from the text. Sometimes you feel more of one thing and less of another, and sometimes you feel them out of order, and sometimes you feel them for a longer time or a shorter time. But the sensations are always the same.
But here’s what no one says –when it’s your child, a part of you, a very tiny but nonetheless unignorable part of you, also feels relief. Because finally, the moment you have been expecting, been dreading, been preparing yourself for since the day you became a parent, has come.
Ah, you tell yourself, it’s arrived. Here it is.
And after that, you have nothing to fear again.”

‘Voces de Chernóbil’ de Svetlana Alexievich

“Quiero dejar testimonio: mi hija murió por culpa de Chernóbil. Y aún quieren de nosotros que callemos. La ciencia, nos dice, no lo ha demostrado, no tenemos bancos de datos. Hay que esperar cientos de años. Pero mi vida humana… es mucho más breve. No puedo esperar. Apunte usted. Apunte al menos que mi hija se llamaba Katia… Katiusha. Y que murió a los siete años.
NIKOLÁI FÓMICH KALUGUIN, padre”

1d4b8b0f9ff45c800e02fcd571bcc5d7da0cf518_originalCuando hace un año anunciaron a Svetlana Alexievich como ganadora del Nobel de Literatura, yo no sabía quién era. Había leído su nombre entre los posibles ganadores, pero ahí quedaba la cosa. Y ahora no puedo alegrarme más de conocerla. Voces de Chernóbil no es solo uno de los libros más humanos, con más verdad que he leído nunca, sino que además está escrito de una forma tan bella como terrible. Este ensayo recoge testimonios de numerosas personas que estuvieron en contacto, en mayor o menor medida, con el accidente de la central nuclear de Chernóbil de 1986. Los bomberos que tuvieron que ir allí el mismo día de la explosión, habitantes de lo conocido como zona prohibida, científicos, niños. Se crea una visión de conjunto en la que cada persona aporta una pieza clave. Poco a poco vamos conociendo la parte humana de la catástrofe, lo que vino después, la vida post-Chernóbil, lo que ya se viene comprendiendo desde el subtítulo de la obra, Crónica del futuro. Este tipo de acontecimientos suelen verse desde una perspectiva documental y, pese a no olvidar que hay gente sufriendo las consecuencias, en muchas ocasiones se pasa por alto, de puntillas. Otra de las formas en que se producen los acercamientos a Chernóbil es con la deshumanización completa de lo que ocurrió (caso de películas de terror como Atrapados en Chernóbil, donde el turismo nuclear termina con unos mutantes dando caza a los protagonistas). Lo normal es no pararse a pensar en esto, pero reflexionar sobre el asunto se vuelve imposible de evitar una vez comienzas la lectura del libro de Alexevich.

Lo que ella hace es lo contrario. Con las entrevistas a personas de cualquier clase y sin ningún sesgo (aunque ella misma dice que pregunta más por lo general a las mujeres), acerca la tragedia al lector de la forma más humana posible. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que todo lo que se cuente es poco; tan solo falta oír los sollozos de la gente que habla aquí para estar más imbuida del espíritu que emana de la obra. La tristeza es devastadora, muchas veces lo único que apetece es dejar el libro a un lado para respirar tranquila unos minutos y liberarse un rato de la carga (pero eso sería hacer trampas, porque esto no es ficción). Cada testimonio nos aporta una nueva visión y una nueva forma de recordar la tragedia. Si la pena e incluso el terror son los componentes más usuales de las entrevistas, también encontramos el sentimiento de culpabilidad, la sensación de haberlo vivido mal, la comprensión repentina de que lo que se destruye no solo es Chernóbil sino un modelo de vida y de forma de estar en el mundo.

“Todos éramos parte de este sistema. ¡Creíamos! ¡Creíamos en unos grandes ideales! ¡En nuestra victoria! ¡Venceremos a Chernóbil! ¡Si nos lo proponemos, venceremos! Leíamos con entusiasmo lo que se contaba sobre la lucha heroica por dominar el reactor, que había escapado al control de los hombres. Llevábamos a cabo charlas políticas.
¿Se imagina usted nuestra gente sin una idea? ¿Sin un gran sueño? Esto también da pavor. Ya ve lo que está pasando ahora. Todo se derrumba.
VLADIMIR MATVÉYEVICH IVANOV, ex primer secretario del Comité Regional del Partido de Slávgorod”

Es curioso como además de toda la parte humana, Voces de Chernóbil realiza un minucioso retrato de la sociedad y el hombre soviéticos. Nadie niega que la tragedia sea posible en cualquier lugar del mundo, pero la forma en la que se sobrevive es diferente. La colectividad como algo importante, la confianza de los campesinos en un gobierno que ya les había dado por perdidos, la esperanza que se trueca en horror al ver a los niños nacer; y sin embargo, aún queda un resquicio de esa fe. Es curioso porque Chernóbil, como os digo arriba, se plantea desde el minuto 1 como la muerte de un estilo de vida y de una forma de ver el mundo. Digamos que se enfrentan con una perspectiva a la catástrofe para luego darse cuenta de que esta perspectiva no les vale de demasiado ya, que está obsoleta y que tienen que replantearse toda la vida de nuevo.

Querría comentar también algo acerca del texto en sí. Voces de Chernóbil es bellísimo. No conozco el proceso que Alexievich sigue más allá de entrevistar a la gente, pero supongo que su método incluirá una suerte de reescritura para aportar literatura al asunto. Es maravilloso cómo reflexiones tan interesantes pueden salir de personas de las que jamás te esperarías algo así; por más que ella luego depure ciertos aspectos de la narrativa de la gente, es la base lo increíble. Enmarcaría cada página, abrir el libro en cualquier monólogo es asegurarse una lectura apasionante en unos minutos. Y por si todo esto fuera poco, la obra termina con un epílogo desolador. La deshumanización de Chernóbil de la que antes os hablaba culmina en la creación del turismo nuclear, donde se paga para acceder a la zona radiada como si de una reserva o un museo se tratase. Me parece devastador, aunque es algo que me alegro mucho de hacer conocido gracias a esta obra. Tengo muchísimas ganas de leer algo más de esta autora que, además, parece elegir una serie de temas que al menos desde la óptica occidental son en cierto modo desconocidos.

Tochogate 2016

De todas las cosas que se me dan mal, que son bastantes, una muy gorda es la de la organización. Llevo mucho tiempo sin escribir nada por aquí, así que apuntarse a un reto veraniego en plena resaca post-festival me parece una buenísima forma de volver. Antes de nada os comento que en compañía de mi bff he abierto un blog para hablar de cine de terror, que es algo que nos encanta a las dos. Pasaos por aquí si queréis verlo.

Total, que me apunto al #tochogate2016. Una iniciativa que surgió en she can read y se consolidó en twitter. Consiste en seleccionar una serie de “tochos” para leer durante el verano; no se me ocurre nada mejor. Mi lista de posibles lecturas para dicho reto/intento de es la siguiente:

  1. A BRIEF HISTORY OF SEVEN KILLINGS / Marlon James. Tengo muchas ganas de leer esta novela desde hace ya mucho tiempo, y pensaba dedicarle parte del verano. Mi intención es comenzar la lectura pronto (estála primera de la lista por algo) y ver qué tal se da. Y sí, está en inglés.
  2. A LITTLE LIFE / Hanya Yanagihara. Más de lo mismo, una amiga me ha insistido mucho en que lo lea y me apetece también enormemente. Está por ver si no me resulta demasiado duro, ya veremos.
  3. LOS HÉROES / Joe Abercrombie. Esto es porque todos los veranos me leo alguna obra de fantasía de estas muy tochas, y aunque no descarto que algún Sanderson caiga también, este libro lleva ya tanto tiempo en mi estantería que va a acabar criando (ojalá). Digo yo que habrá que leerlo.
  4. LA ESTACIÓN DE LA CALLE PERDIDO / China Miéville. El año pasado leí un libro de este señor y me quedé loquísima, y este ejemplar debe tener los mismos años que yo, así que igual va siendo hora de echarle un ojo. El problema es que es de la Factoría de Ideas y temo encontrar una traducción pésima.

Esas son las cuatro novelas que pretendo destinar al #tochogate. ¿Qué pasa si no triunfan y prefiero leer otras en cualquier momento? Pues tengo más: Atonement, Las luminarias, Lobos del Calla, La broma infinita (jajajajjajjajajajjaja), El arcoiris de la gravedad (estamos hoy simpáticas por aquí), Los detectives salvajes o incluso una relectura de El señor de los anillos. Y todo eso es lo que se me viene a la cabeza ahora mismo. De momento, claro está, intentaré ajustarme al plan y ADEMÁS ir publicando de cuando en cuando. Tengo tres o cuatro reseñas a medias y muchos problemas de procrastinación, pero todo es ponerse, digo yo.

Nos vemos, tres lectores (o cuatro, si sois cuatro lo siento mucho).

fredy krueger poniendose unas gafas de sol