Joyce Carol Oates (I): Introducción #AdoptaUnaAutora

Como ya sabéis, gracias a la iniciativa Adopta una autora este año en El papel amarillo estaremos leyendo a Joyce Carol Oates, la prolífica autora estadounidense. Pensando en qué hacer para la primera entrada, me topé con una enorme piedra en el camino: la época de exámenes. Así que, pese a mi inicial intención, me veo obligada a dedicar estas primeras líneas a presentaros a la autora en su totalidad, para poder dedicarme a entradas con mayor interés (al menos para mí) en cuanto acabe mis obligaciones estudiantiles.

Joyce Carol Oates nació en 1938 en Nueva York. Actualmente retirada a sus casi ochenta años, trabajó gran parte de su vida como profesora de literatura creativa en Princeton (y anteriormente en Ontario y en Texas). Desde la publicación, en 1963 y 1964 respectivamente, de su primera colección de relatos (By the North Gate) y novela (With Shuddering Fall), la autora no ha parado de escribir. No es broma: en la Wikipedia inglesa se citan 45 novelas (la última, A Book of American Martyrs, se publicará este 2017), más 11 que escribió bajo dos pseudónimos; 39 libros de relatos; 11 novellas (relatos largos o novelas cortas). Por no hablar de los ensayos, el teatro, la literatura para niños y jóvenes, la poesía (aquí tenéis dos poemas, ‘This Is The Season‘, que también podéis escuchar, y ‘Too Young To Marry but Not Too Young to Die‘, y su trabajo como reseñadora para algunas publicaciones, sobre el que hablaré más adelante. Creo que os hacéis una idea de su tremendísimo, casi inabarcable, trabajo.

En 1961 se casó con Raymond J. Smith, tumblr_lj5m5e0vie1qiu5e6o1_4001compañero suyo de universidad: esto os lo cuento porque fue con él con quien fundó la revista literaria Ontario Review en 1974. Esta revista, cuyo objetivo era crear una suerte de puente intercultural entre las literaturas canadiense y estadounidense, funcionó hasta la muerte de Smith en 2008. Podéis leer todos los números de la revista en esta página web de la universidad de San Francisco. Un par de sugerencias: estas tres reseñas escritas por Oates y Baby, un relato corto de la autora. Por supuesto, este material está en inglés.

Oates no es solo una escritora prolífica y muy productiva, que escribe muchísimo de una forma casi religiosa (‘Puedo escribir durante todo el día. No es como si me sentara a escribir y fuese extraordinario. Es lo que hago‘ [2]). Si echamos un vistazo a su bibliografía, nos damos cuenta de que la temática es muy interesante. Aunque haya escrito obras de numerosos géneros, parece que su preocupación suele estar relacionada con la pérdida de la inocencia, el despertar frente al mundo, las situaciones terroríficas y terribles de la vida real, las mujeres en relación con el mundo (3). ‘El terror es un hecho de la vida’, dijo en una ocasión, ‘y como escritora me interesan todas las facetas de la vida. Como Lovecraft dijo, el terror mayor y más viejo que existe es el que se da hacia lo desconocido. La literatura gótica o de terror es la más imaginativa de todas, por su obvia relación con la lógica irreal de los sueños’ (1). Leyendo esta cita, vamos comprendiendo un poco de qué va la cosa. En sus historias, encontramos una serie de elementos que, en muchas ocasiones, aportan un tono terrible al relato.

jco-pic-1Me gustaría poneros el ejemplo de Where are you Going, Where Have you Been (3), porque es casi lo único de ficción que he podido leer con tiempo y con una inversión de cabeza adecuada. Si hacéis click en el título, os llevará a una página donde podréis leerlo. Creo que es una historia que encaja bien con la cita que os inserté en el párrafo anterior. Hasta cierto punto, no parece haber en el relato nada que se salga de la realidad: presenta un personaje, presenta el conflicto, el conflicto se hace mayor, tememos por el personaje, incomoda, queremos que acabe. Creo que no es difícil ver la situación narrada como una situación de puro terror agónico: la reacción, ligeramente histérica, de la protagonista es bastante clara en ese aspecto. Sin embargo, hay una serie de recursos narrativos en la historia, una serie de símbolos, por así decirlo, que hacen que el lector dude en todo momento con respecto de la realidad de la secuencia final. Toda la conversación con Friend tiene un tono empañado y pese a la elección de vocabulario, que hace la lectura muy desagradable, no se llega a saber si se trata de un sueño o de una situación real. Tiene, como diría ella, ‘la lógica irreal de los sueños’.

Como gran interesada en el terror (tanto en literatura como en cine), considero muy interesante que una autora así tenga esta perspectiva del género tan humana. Creo que es lo que más me llama la atención de su obra, sobre todo porque el relato que os comento me resultó fascinante. Sin embargo, y pese a toda su obra, una vez te pones a investigar a Oates descubre que no es solo una gran autora, sino que es, además, una excelente y ecléctica lectora. Se ve cuando habla de sus influencias (cuando dice, por ejemplo, que le gustaría estar influenciada por Poe pero que en realidad es más de Kafka). Es fácil encontrar, también, entrevistas en las que hable de libros (qué lee, cómo lee, cuándo lee, en qué postura y ese tipo de cosas que tanto os gustan a algunos); os dejaré los enlaces de varias más abajo (4, 5, 6).

Yo ahora mismo estoy leyendo Mágico, sombrío, impenetrable (2014), a sorbitos a causa de los exámenes, pero disfrutando mucho. Me gusta cómo presenta las cosas, de una forma un tanto pausada, y me gustan los diálogos. Ya veremos cómo sigue la cosa. Os iré contando más adelante.

Fuentes / enlaces interesantes:

(1) Joyce Carol Oates: The Gothic Queen
(2) The Writing Life Of Joyce Carol Oates
(3) Q&A With Joyce Carol Oates
(3) Celestial Timepiece
(4) Joyce Carol Oates’ 10 Favorite Books
(5) Joyce Carol Oates: By the Book
(6) Interview with Joyce Carol Oates – The Boston Globe

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‘Una vacante imprevista’, J. K. Rowling

“Todo se había hecho pedazos. Que los objetos siguieran allí —las paredes, las sillas, los dibujos de los niños en las paredes— no significaba nada. Cada átomo de todo aquello había estallado para reconstituirse en un instante, y su permanencia y solidez aparentes en realidad eran risibles; se disolvería todo con sólo tocarlo, porque de pronto todo se había vuelto fino y desmenuzable como el papel de seda.”

9788498384925En Pagford, un pueblo inglés, uno de los miembros del concejo fallece. Las elecciones no se harán esperar y, sin embargo, son casi lo de menos; la muerte desencadena una serie de acontecimientos que convierten la ciudad de provincias en un hervidero de críticas, insultos, emociones y catástrofes a pequeña escala. A grandes rasgos, esto es Una vacante imprevista. Otra definición podría ser: eliminen el aditivo paranormal a una obra de Stephen King, quedando solo la parte en la que se habla de los habitantes del pueblo. Esto también es Una vacante imprevista.

Lo más interesante a nivel narrativo de la primera obra de J. K. Rowling tras abandonar (temporalmente) el universo de Harry Potter son los personajes. La capacidad de caracterización es abrumadora, todos tienen una gran complejidad e interés, además de una profundísima personalidad. Se trata de una novela coral, con focalización en muchos personajes cuyas historias se entrelazan y, pese a esto (o precisamente por esto) no hay en ningún momento lugar a dudas acerca de quién es quién o cuál es el perfil de cada uno de ellos. Además, el reparto se siente real, humano y, pese a lo que en un principio parece (hay un par de descripciones de preescolar golosonas por ahí), Rowling apuesta por mostrar más que describir inútilmente. Así, a medida que la trama se desarrolla, el lector comprende que el dibujado de los personajes, sobre todo de los jóvenes, es tan solo un boceto, un esquema. Incluso si esto es a partir de algo tan tosco como el núcleo de esta obra (el foro y los mensajes anónimos), resulta interesante el cambio que se va produciendo en ellos.

Lo que os comentaba arriba poniendo esta obra pareja a la de algunas de Stephen King (se me ocurren La cúpula o Salem’s Lot) no es del todo exacto. Aquí se centra más en todos los individuos del pueblo y no hay rastro alguno de la urbe como un personaje más. Por otro lado, Rowling carece del gancho narrativo del que dispone King. Sí, por supuesto, es capaz de crear una novela entretenida, amena, correcta y con una trama terriblemente interesante. Pero a nivel estructural y textual no tiene mayor interés: los temas se presentan de una forma plana y superficial, los giros narrativos son dramáticos y poco sutiles en ocasiones, esa estructura ligeramente circular es tan evidente que resulta hasta sonrojante. Pero hay que decir también que se ve un intento de creación literaria potente aquí. Aparte de los personajes, ya comentados (y que me parece muy importante, pues esta característica hace mucho por eliminar los defectos que se puedan encontrar), lo que es obvio, el cambio radical con sus obras anteriores, se hace más evidente. Rowling se esfuerza en cambiar de tono, y lo consigue (más o menos, el tono cambia, pero le falta mucho).

Al principio de la lectura encontramos alguna cosa (descripciones excesivamente visuales, sobre todo, pero también metáforas, chascarrillos) que parece dejar entrever que Rowling no tiene muy claro cómo manejarse fuera de un público infantil. Sin embargo, lo certero de los personajes y lo cruel de sus acciones maquilla esta prosa demasiado desenfadada, naïf, inocentona. Prueba de esto es la diferencia, tanto temática como formal, entre narración y diálogo, donde verdaderamente se lucen los personajes de la obra. Pese a los errores que contiene, como os digo, Rowling ha sabido jugar sus cartas de una forma muy adecuada: consigue que el lector pierda de vista la torpeza narrativa con una trama interesantísima y unos personajes con mucha fuerza. Diría que tengo ganas de ver cómo sigue desenvolviéndose y que confío en ella, porque sí pienso que una próxima novela podría mejorar mucho estos aspectos no pulidos. Pero visto que ha retornado con alegría y buen hacer (lo de buen hacer es un supuesto) a su zona de confort juvenil casi mejor digo que si buscáis una lectura entretenida e interesante sin más os hagáis con Una vacante imprevista y punto.

Proyecto #AdoptaUnaAutora

Como supongo que la mayor parte del público de esta web ya sabrá, en octubre un grupo de blogueras organizó un proyecto para dedicar el mes a la lectura exclusiva de autoras. No me apunté en su momento aunque todo este año llevo intentando darle preferencia a la lectura de escritoras de mi estantería (y a la compra de obras escritas por mujeres también), así que un poco de relación si tuve. Tras esta iniciativa, que al terminar el mes se extendió como una campaña general (en twitter #LeoAutorasOct y más tarde #LeoAutoras), Carla, de Fábulas estelares, creó el proyecto Adopta una autora.

¿En qué consiste este proyecto? A grandes rasgos, cada persona elige una autora y durante 2017 se dedica a reseñar su obra, realizar investigación, dar visibilidad… implica algo más que este breve resumen, claro: la entrada original de Carla resolverá todas vuestras dudas (ahí podéis encontrar también la lista de autoras adoptadas y el formulario para inscribiros si gustáis). La autora que yo seleccioné, tras darle muchas vueltas al asunto, es Joyce Carol Oates.

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Joyce Carol Oates (Nueva York, 1938), autora, editora, crítica, profesora, dista mucho de ser una autora precisamente desconocida. Sin embargo y aunque goza de reconocimiento a nivel internacional, es una de esas autoras a las que se da por sentadas. Si bien todo el mundo la conoce, bastantes menos son quienes la han leído. Me incluyo. Y con la extensísima obra que tiene editada (flipad), me resulta esto bastante desalentador. El año pasado tuve la oportunidad de leer en una asignatura de la carrera el relato ‘Where Are You Going, Where Have You Been’ (dentro del libro del mismo título) y me encantó. El tema que trataba me resultó muy interesante y la forma de ponerlo en escena también me pareció fantástica. En ese momento Oates se hizo un hueco en mi apretada lista de futuras lecturas y, cada vez que encuentro más información acerca de su obra, la necesidad se acentúa. Así que tengo muchas ganas de ponerme a trabajar y a investigar acerca de esta prolífica autora. Aún no sé qué voy a hacer exactamente y cómo voy a organizar mi aproximación, pero en cuanto sepa más, os iré contando.

‘A Little Life’ de Hanya Yanagihara

“Here, however, you made art because it was the only thing you’d ever been good at, the only thing, really, you thought about between shorter bursts of thinking about the things everyone thought about: sex and food and sleep and Friends and money and fame. But somewhere inside you, whether you were making out with someone in a bar or having dinner with your friends, was always your canvas, its shapes and possibilities floating embryonically behind your pupils. There was a period –or at least you hoped there was– with every painting or project when the life of that painting became more real to you than your everyday life, when you sat wherever you were and thought only of returning to the studio, when you were barely conscious that you had tapped out a hill of salt onto the dinner table and in it were drawing your plots and patterns and plans, the white grains moving under your fingertip like silt.”

51np5gnetdl-_sx327_bo1204203200_Cronología de un fenómeno: cuando A Little Life sale a la venta, no se dicen más que cosas buenas. Tras un periodo de tiempo prudencial, comienzan a asomar las críticas negativas. Qué digo negativas, las demoledoras: tildando a la novela de melodrama barato, drama buscalágrimas y a la autora de, en fin, sacacuartos emocional de primera categoría. Las opiniones se radicalizaron de forma inmediata hacia cualquiera de los dos extremos

¿Y yo? Tengo claro que me decanto por el positivo.

A Little Life (en español Tan poca vida, editado por Lumen) es, como ya sabréis, la narración de las vidas de cuatro amigos a partir de conocerse en la universidad. Willem, Malcolm, JB y, por supuesto, Jude, el más importante y en quien la novela se focaliza, contando toda su historia yendo hacia atrás y hacia delante en el pasado.

Sí, la historia es triste. Sí, es una novela que habla de abusos sexuales, autolesión, violencia, enfermedades, muerte, todo de forma explícita y sin titubeos para narrar momentos desagradables de leer. Sin embargo, esto para mí lo convierte en una obra no recomendable para gente que tenga problemas con este tipo de escenas (con problemas de autolesión ni os acerquéis a la novela). Nada más; esto no significa que se me ocurra catalogarla de culebrón. Para mí, la diferencia entre esta obra y un drama absurdo está muy clara, y es el tratamiento, la forma de contar la historia. En todo momento de la lectura veía que Yanagihara trata todo con un respeto y un tacto abrumadores. La perspectiva narrativa dista mucho de lo que yo definiría como melodramática; el vocabulario empleado es muy certero, pero no tiene ese tipo de fuerza. Por otro lado, durante las ochocientas páginas que conforman el libro, todo el componente dramático que tiene la historia parece disiparse un poco. El impacto continúa existiendo, pero la estructura de la trama se torna en ligeramente previsible. Tras la parte más liviana y feliz, es inevitable que vengan cosas malas. Hasta la última parte (después de los años felices, como los llaman en la novela), no da la sensación, como lectora, de estar asistiendo a algo que la autora quizás podría haberse evitado.

Me explico: prácticamente todo cuanto ocurre en la novela encuentra su causa en el pasado de Jude. En este sentido, no hay nada que sea ilógico o incoherente. Por más que se sienta lástima, la caracterización del personaje le convierte en alguien patético; no digo esto como algo malo, sino como alguien digno de compasión pero que es comprensible que arrastre toda la problemática. Y, en este orden de cosas, uno de los aspectos que más me interesaron durante la lectura fueron los personajes. Me gustaron por lo certeros, por lo humanos si os gusta más esa palabra. Por representar, sobre todo, una fachada de persona interesante que con un poco de interacción se resquebrajaba para dar lugar a gente cobarde, cruel, anodina, egoísta… a veces buena. La idea de que toda la estructura del libro se forme a partir de lo que todos los conocidos de Jude sienten por él y la dicotomía entre su punto de vista y el del resto del mundo, la forma que tiene la autora de hacernos ver esto. Me quedo, también, con la narrativa general de la autora, sus descripciones me parecen magníficas, por no hablar del modo de mostrar la historia.

“It was precisely these scenes he missed the most from his own life with Willem, the forgettable, the in-between moments in which nothing seemed to be happening but whose absence was singularly unfillable.”

No me parece una novela perfecta. Tiene sus problemas. En ocasiones, y sin hacerse tediosa (la historia es igual de interesante siempre), parece que se cuenta más de lo necesario, me habría gustado una narración más depurada; también se echa en falta algo menos de atemporalidad. En una obra tan ambiciosa que además recorre un periodo de tiempo tan largo como esta (cincuenta años son muchos años) me resulta raro que no haya ninguna referencia a nada cultural, político o social. No creo que a la autora se le haya olvidado, con el titánico trabajo que realiza, pero es una idea que no me casa con el resto de la novela. Sin embargo, pese a este tipo de fallos (menores), el balance general es muy positivo. Es una novela que me alegra haber leído, muy emotiva, dura, que se hace cuesta arriba, pero muy satisfactoria también. La última parte, algo menos atractiva para mí, se salva con el final, magnífico: las últimas páginas son todo un tratado de sentimientos (de uno de los personajes más interesantes del libro).

La recomiendo sin ninguna duda.

Otra cita, un regalín (merece la pena leerla de nuevo a posteriori):

“When your child dies, you feel everything you’d expect to feel, feelings so well-documented by so many others that I won’t even bother to list them here, except to say that everything that’s written about mourning is all the same, and it’s all the same for a reason –because there is no real deviation from the text. Sometimes you feel more of one thing and less of another, and sometimes you feel them out of order, and sometimes you feel them for a longer time or a shorter time. But the sensations are always the same.
But here’s what no one says –when it’s your child, a part of you, a very tiny but nonetheless unignorable part of you, also feels relief. Because finally, the moment you have been expecting, been dreading, been preparing yourself for since the day you became a parent, has come.
Ah, you tell yourself, it’s arrived. Here it is.
And after that, you have nothing to fear again.”

‘Voces de Chernóbil’ de Svetlana Alexievich

“Quiero dejar testimonio: mi hija murió por culpa de Chernóbil. Y aún quieren de nosotros que callemos. La ciencia, nos dice, no lo ha demostrado, no tenemos bancos de datos. Hay que esperar cientos de años. Pero mi vida humana… es mucho más breve. No puedo esperar. Apunte usted. Apunte al menos que mi hija se llamaba Katia… Katiusha. Y que murió a los siete años.
NIKOLÁI FÓMICH KALUGUIN, padre”

1d4b8b0f9ff45c800e02fcd571bcc5d7da0cf518_originalCuando hace un año anunciaron a Svetlana Alexievich como ganadora del Nobel de Literatura, yo no sabía quién era. Había leído su nombre entre los posibles ganadores, pero ahí quedaba la cosa. Y ahora no puedo alegrarme más de conocerla. Voces de Chernóbil no es solo uno de los libros más humanos, con más verdad que he leído nunca, sino que además está escrito de una forma tan bella como terrible. Este ensayo recoge testimonios de numerosas personas que estuvieron en contacto, en mayor o menor medida, con el accidente de la central nuclear de Chernóbil de 1986. Los bomberos que tuvieron que ir allí el mismo día de la explosión, habitantes de lo conocido como zona prohibida, científicos, niños. Se crea una visión de conjunto en la que cada persona aporta una pieza clave. Poco a poco vamos conociendo la parte humana de la catástrofe, lo que vino después, la vida post-Chernóbil, lo que ya se viene comprendiendo desde el subtítulo de la obra, Crónica del futuro. Este tipo de acontecimientos suelen verse desde una perspectiva documental y, pese a no olvidar que hay gente sufriendo las consecuencias, en muchas ocasiones se pasa por alto, de puntillas. Otra de las formas en que se producen los acercamientos a Chernóbil es con la deshumanización completa de lo que ocurrió (caso de películas de terror como Atrapados en Chernóbil, donde el turismo nuclear termina con unos mutantes dando caza a los protagonistas). Lo normal es no pararse a pensar en esto, pero reflexionar sobre el asunto se vuelve imposible de evitar una vez comienzas la lectura del libro de Alexevich.

Lo que ella hace es lo contrario. Con las entrevistas a personas de cualquier clase y sin ningún sesgo (aunque ella misma dice que pregunta más por lo general a las mujeres), acerca la tragedia al lector de la forma más humana posible. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que todo lo que se cuente es poco; tan solo falta oír los sollozos de la gente que habla aquí para estar más imbuida del espíritu que emana de la obra. La tristeza es devastadora, muchas veces lo único que apetece es dejar el libro a un lado para respirar tranquila unos minutos y liberarse un rato de la carga (pero eso sería hacer trampas, porque esto no es ficción). Cada testimonio nos aporta una nueva visión y una nueva forma de recordar la tragedia. Si la pena e incluso el terror son los componentes más usuales de las entrevistas, también encontramos el sentimiento de culpabilidad, la sensación de haberlo vivido mal, la comprensión repentina de que lo que se destruye no solo es Chernóbil sino un modelo de vida y de forma de estar en el mundo.

“Todos éramos parte de este sistema. ¡Creíamos! ¡Creíamos en unos grandes ideales! ¡En nuestra victoria! ¡Venceremos a Chernóbil! ¡Si nos lo proponemos, venceremos! Leíamos con entusiasmo lo que se contaba sobre la lucha heroica por dominar el reactor, que había escapado al control de los hombres. Llevábamos a cabo charlas políticas.
¿Se imagina usted nuestra gente sin una idea? ¿Sin un gran sueño? Esto también da pavor. Ya ve lo que está pasando ahora. Todo se derrumba.
VLADIMIR MATVÉYEVICH IVANOV, ex primer secretario del Comité Regional del Partido de Slávgorod”

Es curioso como además de toda la parte humana, Voces de Chernóbil realiza un minucioso retrato de la sociedad y el hombre soviéticos. Nadie niega que la tragedia sea posible en cualquier lugar del mundo, pero la forma en la que se sobrevive es diferente. La colectividad como algo importante, la confianza de los campesinos en un gobierno que ya les había dado por perdidos, la esperanza que se trueca en horror al ver a los niños nacer; y sin embargo, aún queda un resquicio de esa fe. Es curioso porque Chernóbil, como os digo arriba, se plantea desde el minuto 1 como la muerte de un estilo de vida y de una forma de ver el mundo. Digamos que se enfrentan con una perspectiva a la catástrofe para luego darse cuenta de que esta perspectiva no les vale de demasiado ya, que está obsoleta y que tienen que replantearse toda la vida de nuevo.

Querría comentar también algo acerca del texto en sí. Voces de Chernóbil es bellísimo. No conozco el proceso que Alexievich sigue más allá de entrevistar a la gente, pero supongo que su método incluirá una suerte de reescritura para aportar literatura al asunto. Es maravilloso cómo reflexiones tan interesantes pueden salir de personas de las que jamás te esperarías algo así; por más que ella luego depure ciertos aspectos de la narrativa de la gente, es la base lo increíble. Enmarcaría cada página, abrir el libro en cualquier monólogo es asegurarse una lectura apasionante en unos minutos. Y por si todo esto fuera poco, la obra termina con un epílogo desolador. La deshumanización de Chernóbil de la que antes os hablaba culmina en la creación del turismo nuclear, donde se paga para acceder a la zona radiada como si de una reserva o un museo se tratase. Me parece devastador, aunque es algo que me alegro mucho de hacer conocido gracias a esta obra. Tengo muchísimas ganas de leer algo más de esta autora que, además, parece elegir una serie de temas que al menos desde la óptica occidental son en cierto modo desconocidos.

Tochogate 2016

De todas las cosas que se me dan mal, que son bastantes, una muy gorda es la de la organización. Llevo mucho tiempo sin escribir nada por aquí, así que apuntarse a un reto veraniego en plena resaca post-festival me parece una buenísima forma de volver. Antes de nada os comento que en compañía de mi bff he abierto un blog para hablar de cine de terror, que es algo que nos encanta a las dos. Pasaos por aquí si queréis verlo.

Total, que me apunto al #tochogate2016. Una iniciativa que surgió en she can read y se consolidó en twitter. Consiste en seleccionar una serie de “tochos” para leer durante el verano; no se me ocurre nada mejor. Mi lista de posibles lecturas para dicho reto/intento de es la siguiente:

  1. A BRIEF HISTORY OF SEVEN KILLINGS / Marlon James. Tengo muchas ganas de leer esta novela desde hace ya mucho tiempo, y pensaba dedicarle parte del verano. Mi intención es comenzar la lectura pronto (estála primera de la lista por algo) y ver qué tal se da. Y sí, está en inglés.
  2. A LITTLE LIFE / Hanya Yanagihara. Más de lo mismo, una amiga me ha insistido mucho en que lo lea y me apetece también enormemente. Está por ver si no me resulta demasiado duro, ya veremos.
  3. LOS HÉROES / Joe Abercrombie. Esto es porque todos los veranos me leo alguna obra de fantasía de estas muy tochas, y aunque no descarto que algún Sanderson caiga también, este libro lleva ya tanto tiempo en mi estantería que va a acabar criando (ojalá). Digo yo que habrá que leerlo.
  4. LA ESTACIÓN DE LA CALLE PERDIDO / China Miéville. El año pasado leí un libro de este señor y me quedé loquísima, y este ejemplar debe tener los mismos años que yo, así que igual va siendo hora de echarle un ojo. El problema es que es de la Factoría de Ideas y temo encontrar una traducción pésima.

Esas son las cuatro novelas que pretendo destinar al #tochogate. ¿Qué pasa si no triunfan y prefiero leer otras en cualquier momento? Pues tengo más: Atonement, Las luminarias, Lobos del Calla, La broma infinita (jajajajjajjajajajjaja), El arcoiris de la gravedad (estamos hoy simpáticas por aquí), Los detectives salvajes o incluso una relectura de El señor de los anillos. Y todo eso es lo que se me viene a la cabeza ahora mismo. De momento, claro está, intentaré ajustarme al plan y ADEMÁS ir publicando de cuando en cuando. Tengo tres o cuatro reseñas a medias y muchos problemas de procrastinación, pero todo es ponerse, digo yo.

Nos vemos, tres lectores (o cuatro, si sois cuatro lo siento mucho).

fredy krueger poniendose unas gafas de sol

“Cómo ser mujer”, de Caitlin Moran

Cómo ser mujer no es un tratado ni una guía para crecer como mujer en un mundo que no te comprende. Ni siquiera tiene una serie de pautas que ayuden a la lectora curiosa. Aunque sí es cierto que esta puede, en un momento de lucidez, gritar ¡ES VERDAD! mientras aplaude, contagiada del espíritu Moran. Lo que sí es Cómo ser mujer es el divertidísimo testimonio de la vida de una mujer (periodista, crítica, presentadora de televisión, feminista y la caña), que narra su historia a partir de ese desagradable momento con trece años en que se dio cuenta de que mierda, ella también era o iba a ser mujer.
Qué queréis que os diga: sobre todo, me he reído muchísimo. Otro rollo lo que me he reído. La naturalidad y desenvoltura que Moran utiliza para hablar de los eventos que más le marcaron, y todo lo que emana de cada capítulo, me han fascinado. Es inteligente, es mordaz, es divina. Focalizando la atención en diversos aspectos de la vida de las mujeres de los que todas hemos oído hablar por activa y por pasiva (la regla, los sujetadores, las bodas, por qué tener o no tener hijos…) los orienta hacia su experiencia propia. Y en lugar de quedarse ahí, le da una vuelta, adoptando un tono reflexivo para plantear debate sobre algunos temas. Basándose en algunos preceptos feministas, como podría ser la absurda tiranía de la depilación o el derecho al aborto, aborda cuestiones que quizás para la lectora menos formada en feminismo puedan resultar sumamente esclarecedores. A mí me ha dado nuevas ideas para justificar mis posturas e incluso ha colaborado a la hora de plantear una serie de debates. No solo esto, sino que esta obra me resulta muy redonda a la hora de plantear imágenes, símbolos y metáforas. Las ocurrencias de Moran son muy ingeniosas, no solo a la hora de hacer chistes (que de verdad, hacía mucho que no me reía así con una obra). Quizás aquí estoy jugándomela, pues soy parte del tárget del libro –de esto hablaré más abajo– pero no me parece tan osado suponer que alguien (hombre o mujer no iniciados en el feminismo) pueda a partir de Cómo ser mujer esclarecer ciertos aspectos de este movimiento que le parecieran antes muy exagerados.

«En la teoría de la “Ventana Rota”, basta dejar una ventana rota sin reparar en un edificio vacío para que los más vándalos empiecen a romper las demás. Al final se colarán en el edificio, y encenderán fogatas o se convertirán en okupas.De la misma manera, si vivimos en un ambiente donde se considera desagradable el vello púbico femenino, o se ridiculiza constantemente a las mujeres famosas o poderosas por estar demasiado gordas o demasiado flacas, o por ir mal vestidas, la gente empezará a colarse en el interior de las mujeres y encenderá fogatas ahí. Las mujeres tendrán okupas.»

Pero no se puede hablar de Cómo ser mujer reduciéndolo a una obra divertida con la que pasar el rato. Me gusta porque te la cuela: estás leyendo, apacible y descoñadamente, la narración de cuando le bajó la regla o de su boda, y de pronto se pone a hablar de feminismo, de igualdad, de la realidad para las mujeres. Así, se generan una serie de altibajos en el humor que se tiene durante la lectura, pasando de la risa al desasosiego y la desazón en pocas páginas. Y ya os he dicho que el humor no quita que Moran sea muy capaz de desenvolverse con la palabra escrita. Su dominio de lenguaje es excelente, la selección de elementos sitúa muy bien al lector y elige muy bien qué temas contar. Quizás lo que más me ha gustado ha sido cuando habla sin ningún complejo del aborto. Afrontar este asunto es difícil, sobre todo porque hay un estigma increíble alrededor de él, y lo trata de una forma tan sutil y tan fácil de digerir, pese a lo duro del tema, que en total termina resultando el alegato a favor del aborto más convincente que yo he leído.
Todo esto me lleva a la pregunta ¿es un libro apropiado para cualquier lector? Por supuesto que no. El de Moran no es un humor algodonoso, no: es basto a más no poder (habla de la relación de la mujer con su cuerpo y apunta sus nombres favoritos para hablar de los genitales) que acompaña a un tema conocido como “impertinente”, el feminismo. Habla del aborto, habla de los hijos y del matrimonio desde una posición muy pragmática, habla, en suma, de asuntos que a mucha gente le parecen inapropiados. Es decir: no se lo compréis a vuestra madre. Pero sí a vosotras. Nunca está de más ver cómo no sois las únicas que llegan a casa con unas ganas locas de quitarse el sujetador, o cómo hay más gente con apelativos cariñosos para sus tetas. A mí me parece un imprescindible: os consideréis o no feministas (hay un capítulo dedicado a esto), compartáis todo lo que dice y lo repitáis en vuestra cabeza cual mantra o diverjáis con ella en ciertos aspectos. Habla de cosas demasiado importantes como para relegarlo a “libro divertido”. Leedlo, en serio. Con respecto a mí, ya os contaré cuando lea Cómo se hace una chica (no tardaré, necesito un chute de Moran como el respirar).