"Carol", de Patricia Highsmith

Ya sabéis lo mucho que ha sonado Carol este año. La película protagonizada por Cate Blanchett y Roonie Mara ha promocionado una novela que, de no ser por ella, habría continuado siendo leída por un público limitado. En lo personal mi desconocimiento de la obra era absoluto, pese a que ya leí el año pasado El talento de Mr. Ripley de la misma autora (si tenéis la oportunidad es una novela muy recomendable). Tras leer Carol (The Price of Salt originariamente), no tengo muy claro cuál me gustó más.
Carol es una novela muy sutil. Cuenta una historia de amor entre dos chicas y por supuesto, rompió los esquemas en una época en que los personajes homosexuales y las novelas en las que aparecían estaban condenados al drama por el drama más absoluto. Así, la de Therese y Carol es solo una historia de amor, pero preciosa. Durante la lectura, me llamaba la atención la diferencia entre este narrador y otros que había leído anteriormente. Nunca antes había leído a una narradora mujer, escrita por una autora mujer, describir a otra mujer de forma más o menos sexual. La sensibilidad de mujeres y hombres (llámalo socialización, llámalo x) es diferente en este aspecto, las cosas en las que una y otro se fijan, la descripción de la persona amada, y es maravilloso contemplar la construcción de un personaje tan elegante como Carol desde la mirada inocente de Therese. Quiero decir, es imposible no enamorarse de Carol. Subyuga. Te hace pequeña sin hacerte de menos, y eso se percibe durante toda la novela: narrada con una mesura y un mimo increíbles, con una extrema importancia de los silencios y sobre todo de los diálogos de las protagonistas, con gran meticulosidad a la hora de hacer comprender al lector la radiografía del personaje. De verdad, maravillosa.

Carol reapareció con una taza blanca sobre un platillo, sosteniendo este y el asa de la taza mientras cerraba la puerta con el pie:
-La he dejado hervir y le ha salido nata –dijo, molesta-. Lo siento.
Pero a Therese le encantó porque se imaginó que eso le debía de pasar siempre. Se quedaba pensando en algo y la leche hervía.

También es admirable cómo el personaje de Therese crece durante la novela. De ser un pollito asustado e incapaz de comprenderse a sí misma y sus sentimientos a una persona independiente con una voz mucho más interesante. La obra, pues, evoluciona de ser Therese chiquitita al lado de una enorme Carol a una relación sin miedo. Y de esto habla. Del paso del sentimiento al amor, del vencer el miedo y a la gente, de conseguir la paz, como queráis llamarlo. Creo que tanto novela como autora son indispensables: por su forma de tratar la tristeza, por su óptica, por las imágenes, por el frío, por el calor y por las noches de viaje en coche de Therese y Carol, por cómo de sus conversaciones se van trazando unos personajes maravillosos. Por favor, leedlo. Es difícil hablar de un libro que te ha gustado mucho, al menos de forma concreta: me pasé horas pensando en la novela al terminar de leerla, pero no tengo mucho que deciros más allá de intentar convenceros por todos los medios de que la leáis. Así pues, cierro aquí, esperando sinceramente que os interese lo suficiente como para leerla. Merece muchísimo la pena, de veras.
En otro orden de cosas, me parece una lectura muchísimo más interesante para realizar si se busca un libro relacionado con la comunidad LGTB que todas las novelas publicadas especialmente para ser vendidas bajo este signo. La normalización no se produce a partir de un libro que trate el ser arcoíris, sino narrando una historia de amor, como esta, de dos chicas, dos chicos, etc. Así que para todas aquellas interesadas en el tema, aquí podéis encontrar un excelente ejemplo de cómo hacerlo bien.
PD: Aunque no pongo puntuaciones a los libros, he puesto una etiqueta llamada “recomendable” donde pondré los libros que, para mí, merezcan mucho la pena. Salud.

Lecturas de enero

¡¡Estoy de exámenes!! ¡¡Y de trabajos!! Y si ya per se soy yo una persona a la que se le da demasiado bien dejar las cosas para mañana y para nunca, en exámenes entro en una combustión agónica permanente que no ayuda precisamente. Pero pese a estar de exámenes he leído alguna cosita este mes, concretamente 4 o 5 o 6 cositas, depende de cómo lo mires. Donde digo “pese a”, léase antes “gracias a estudiar lo que estudio”. En plena saturación tras toda la tarde dándole vueltas a un trabajo me pongo a escribir el resumen de lecturas del primer mes del año, que me parece una forma de desconectar tan buena como cualquier otra. Bien pues (lo que más satisfactorio me resulta de este collage es que el cohete y la limusina parecen formar un único ente):
1. Las aventuras de Barry Lyndon / William M. Thackeray
Una lectura entretenida, divertida, muy inteligente. La voz narrativa me ha gustado mucho, considero que es una obra agradable. Como inmersión repentina y peculiar en la novela picaresca ha tenido su enjundia inesperada (tiene una explicación).
2. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha / Miguel de Cervantes
Creo que no hace falta que diga que si alguien se anima, dudo que haya arrepentimiento.
3. Cosmópolis / Don DeLillo
Muy interesante visión del mundo, preciosa narración pausada que acompaña a una historia lacónica pero dinámica. Leeré más a DeLillo (¡me estrenaba  con esta!).
4. Crónicas marcianas / Ray Bradbury
Escribí una reseña en Goodreads hace más o menos media hora (todo ese tiempo ha necesitado mi portátil para hacer el collage).
5. Telaraña / José Luis Cantos
Escribí una reseña para Libros Prohibidos que podéis leer aquí.
6. ¿Qué es un género literario? / Jean-Marie Schaeffer
Hay una única razón para que haya incluido este libro en la lista y esa razón era que necesitaba una sexta imagen para que la fotografía no quedase fatal. Yo qué sé, si os interesa la teoría de géneros y tenéis mucha paciencia no seré yo la que os diga que no lo leáis.
(Cuando digo ¡menos mal que estudio lo que estudio! quiero decir eso mismo, cuatro de estas seis lecturas son de la carrera). Esto es todo lo de este mes. Todas han sido lecturas de aceptables para arriba, a destacar Cervantes y con Bradbury, ambos increíbles. Bien, pronto (espero): os hablaré de libros concretos de forma más exhaustiva y haré aquello de planificar lecturas. Pero hoy no. Hoy me voy a hacer cosas.

Propósitos para el 2016

El comienzo de un nuevo año es significativo. Estoy convencida de que todos, de manera inconsciente algunos, pasamos los últimos días de cada diciembre pensando en qué cambiar y qué mantener a partir del mes siguiente; que mientras hacemos el brindis con el champán empezamos a elucubrar sobre los propósitos; que nos encanta planificar el año desde el primer momento. Sin embargo es de sobra conocido lo que les pasa a estas ideas maravillosas: se las lleva el viento. Escribirlas ayuda, es cierto, y colgarlas en la red ya ni os cuento, para que por lo menos el primer mes la cosa vaya por buen camino. Pues helos aquí, mis propósitos para este 2016.
1) LEER A MUJERES
La idea surge de la entrada de Mariano Hortal, que se ha propuesto que este año sea el de las mujeres. A mí me resulta imposible (por las lecturas para la web en la que escribo y para clase) pero me llamó muchísimo la atención la idea. Parece una tontería, pero el año pasado la cantidad de libros escritos por mujeres que leí fue mínima. “Ya, es que yo no me fijo en el escritor sino en el libro“, ya, me alegro, pero yo me estoy fijando ahora y tampoco te he preguntado. Pretendo evitar esa enormísima carencia de libros escritos por mujeres en mi haber mental y literario. Tengo ya una lista de autoras pendientes, comenzando con Flannery O’Connor (ya os hablé de ella): Sarah Waters, Joyce Carol Oates, Alice Munro, Ana María Matute, Belen Gopegui. Y más, claro. Ya os iré enseñando y por supuesto, estoy abierta a recomendaciones, que nunca son demasiadas y me encanta eso de abarcar muchísimo y no apretar nadita.
Y a explorar lo inexplorado (estoy muy entusiasmada con este propósito, la verdad). 
2) GÉNEROS NUEVOS
Este año es el definitivo: el que, esta vez sí, retomo la ciencia ficción y la fantasía (#risa). Me interesa moverme entre los géneros que aún no he probado, me queda mucho por leer y qué mejor manera que seguir un poco una cohesión genérica entre las lecturas. Quiero leer: novela negra (que me da mucha pereza, ya sabéis, pero me he levantado hoy comprometida con esto de leer), ciencia ficción y fantasía (ya, guapa) y terror terror terror (en vena y porque tengo un problema). De la romántica ya me olvidé para siempre, me parece a mí.
3) LO DE CASA
Además estoy interesada en ir leyendo lo que tengo en casa. Comprar libros es absurdo si no se leen, y tengo cosas en la estantería desde hace más de dos años. Este es el definitivo en el que me he hecho una lista de la que iré sacando los títulos: si no me apetece leerlo en ese momento y no me ha apetecido en dos años -muchos son de literatura juvenil que ya no me atrae- lo dono a la biblioteca y sanseacabó (es posible que tenga más de 80 títulos sin leer en mi habitación de casa, lo cual me parece flipante: ¿de dónde saqué yo tanto dinero?).
4) DIEZ NOVELAS PARA UN AÑO
Por último: planeo hacer una lista de diez novelas concretas para leer durante este 2016. Son libros que siempre he querido leer pero que voy aplazando por X o Y razones y que me apetece bastante leer de una santa vez. Recomendaciones de estas que se han convertido ya en una letanía, libros de esos que Todo El Mundo Ha Leído Menos Tú, Tía, etcétera. Son los siguientes:
LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES/Stieg Larsson 
(si me gusta, los siguientes, aunque ya me han dicho que el bueno es el primero)
UNA VACANTE IMPREVISTA/J. K. Rowling
LAS LUMINARIAS/Eleanor Catton
A BRIEF HISTORY OF SEVEN KILLINGS/Marlon James
ATONEMENT/Ian McEwan
(¿son las primeras 100 páginas de lo más mágico que leí en 2015?)
LOS DETECTIVES SALVAJES/Roberto Bolaño
LA SUBASTA DEL LOTE 49/Thomas Pynchon
HABLEMOS DE LANGOSTAS/David Foster Wallace
EL JILGUERO/Donna Tart
LAS CORRECCIONES/Jonathan Franzen
Aparte de esta selección –que para el que me conozca y hable conmigo tampoco tiene demasiada complicación, la verdad– tengo la intención de retomar la lectura de los ganadores y nominados de los distintos premios literarios del mercado (no, el planeta no), instaurar una cierta metodología en mis lecturas, aprobar los exámenes, tener una dieta equilibrada, salir a correr, controlar mis finanzas y… eh… qué pereza da empezar año, madre mía, dejémoslo ahí…
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(saludos de mamarracha)

‘Sangre sabia’ de Flannery O’Connor

Sangre sabia (Wise Blood, 1952) fue la primera novela (de dos) de Flannery O’Connor, sureña, fría, una autora estadounidense conocida sobre todo por sus relatos (entre otros, A Good Man is Hard to Find). Yo no sé antes, pero ahora mismo se podría considerar una escritora bastante olvidada, aunque RHM tiene publicada en dos tomos (novelas y cuentos, cada uno por un lado) toda su obra de ficción.
Dejando a un lado este abandono, la obra de O’Connor me ha parecido muy interesante. La autora nos narra la historia de un joven de veintipocos años, Hazel Motes, que tras volver a casa de la guerra se encuentra solo. Y así, solo, viaja hasta una nueva ciudad y comienza a predicar una nueva religión, la Iglesia sin Cristo. Sangre sabia es la esquemática pero de igual manera punzante e incisiva historia de un personaje que va contra el mundo, que no le entiende ni tiene ningún interés en entenderle; pero realmente da igual, porque el sentimiento es mutuo. La historia de alguien que predica una religión cuya pauta es la blasfemia y el pecado, que en realidad no son tal, no existen, como base de una salvación que tampoco existe. ¿Entonces? Entonces Motes está tan obsesionado con dios, incluso estando contra dios, que no le queda más remedio que volver a dios. A Dios. Auge y caída de un predicador, podría ser. Si la sangre es sabia, entonces podría ser caída y auge, pues durante toda la novela reniega de lo que esta le dice –su abuelo era predicador, pero de los de la Iglesia con Cristo–. Y de manera paralela tenemos a Enoch, un desagradable personajillo cuya relación con la sangre es diametralmente opuesta a la que Motes tiene: sí, hoy la sangre me dice que voy a descubrir por fin algo, que va a pasar por fin algo. No soy yo, es la sangre. “Una historia de pecado y redención”, dice la portada que he puesto aquí, pero yo no tengo muy claro quién se salva y quién se aboca a la destrucción más absoluta, si todos o ninguno.


¡Jesús es la mentira! ¡La mentira es Jesús! No hay nadie que escuche a Hazel Motes (por cierto, mote en inglés es mota, el equivalente a paja en la Biblia en lo de la paja en el ojo ajeno de Mateo 7:3: «And why beholdest thou the mote that is in thy brother’s eye, but considerest not the beam that is in thine own eye?»), pero menos mal, porque las pocas veces que lo hacen se dan cuenta de que es, posiblemente, la persona más obsesionada con Jesucristo (huir de algo es encontrarlo, ya sabéis) que puede haber en la ciudad. Excepto Enoch, pero la sangre de Enoch hace un poco lo que quiere y no podemos fiarnos demasiado de él y de su intento patético de hallar al nuevo Jesús. Es curioso, o en realidad no es nada curioso, que casi que la única persona que le escucha es la que comienza a conocerle cuando por fin deja de ser un embustero y un timador. Si queréis podemos hablar de cómo mientras intenta convencer a la gente para que abandone a un Jesús inexistente que no puede salvarles, puesto que nadie está en ningún pozo, Hazel se obceca en pecar, tanto como se pueda. Sin embargo, el mayor pecado es la falta de dios, y esa se supone que ya la tiene, por lo que sus intentos son absurdos y pura palabrería. Anda, como los del resto de predicadores que aparecen en la novela. 
Va a resultar que no son tan diferentes. Va a resultar que el papel de la divinidad es secundario en la formación del ser.

Recomendaciones de última hora / Las mejores lecturas del año

¿Necesitáis consejo para unas compras de última hora? ¿Os urge, de pronto, comprar un libro por miedo a que no caiga ninguno por Navidad? Pues si aceptáis mi humilde consejo, las cinco lecturas que me han quedado como mejores de este año 2015:

 Sin ningún orden particular, tenemos:
The Fishermen (Chigozie Obioma), una novela que narra la historia de la desintegración de un núcleo familiar por la venganza, el miedo y la superstición, bellamente escrita, muy pura, muy real en su retrato de una sociedad diferente.
Plataforma (Michel Houellebecq), para los que ya hayan leído algo del autor. Critica, da hostias a todo el mundo incluido al lector, me dejó muy tocada tras la lectura. Hablé de ella aquí.
La sombra del ciprés es alargada (Miguel Delibes), si creéis todavía que lo patrio no es bueno y que Delibes es el rancio que enseñan en los colegios. Filosofía que te hunde en la miseria con una relación intensísima entre trama, narración y escenarios. También hablé de ella.
La trama nupcial (Jeffrey Eugenides), si os gustaron las otras dos novelas del autor, veo difícil que esta inmensa obra minuciosa en la creación y construcción de personajes y relaciones os deje indiferentes. 
Embassytown. La ciudad embajada (China Miéville), indispensable para aquellos que gusten de la ciencia ficción y de la lingüística, una novela que habla de las capacidades del lenguaje y del pensamiento y de cómo estos conforman a las sociedades.
Por si no nos vemos: pasad unas felicísimas fiestas rodeados de quien vosotros queráis, espero que podáis leer. ¿Me recomendáis algún libro? Muchos besos a todos.

"Blacksad" de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido

ADVERTENCIA PARA LOS PURISTAS: utilizo en esta entrada el término “novela negra” como paraguas, sin saber si se trata esto de novela de detectives o qué (porque tengo 0 idea).

Algo pasa con los cómics: por ser obras que se suelen leer con más facilidad que una novela, porque descubrir nuevas cosas en ellos es fácil o porque podría estar largo rato contemplando cada viñeta, los releo con frecuencia. ¿Cuántas veces puedo haberme leído Midnight nation desde la primera vez que flipé con lo que contaba? No lo sé. Con Blacksad me pasaba igual: pese a que hay ciertos aspectos que no me gustaban, de vez en cuando volvía a cogerlo y me ponía a leerlo de nuevo. 
Hoy, ya leídos los cinco tomos publicados, os hablo de esta serie tras la última relectura. Como ya es conocido por la mayoría, Blacksad es un detective y cada uno de los tomos relata una de sus investigaciones, llenas de bajos fondos, mujeres hermosas, cigarros y seres despreciables, los arquetipos máximos de la novela negra. Blacksad es también un gato, en un mundo en el que cada personaje, cada tipo, es un animal diferente según sus características; y creedme, la selección es excelente y divertidísimo ver cómo han elegido un animal óptimo para cada repesentación: sicarios, periodistas, estrellas de Hollywood, blancos y negros. Quiero aclarar que no soy una gran lectora de novela negra y de hecho suelo evitar este género (si alguien tiene a bien recomendarme libros para comenzar, siempre será bienvenido). Sin embargo he disfrutado muchísimo en general de la lectura de esta serie, quizás precisamente porque me parece que cumple todos los tópicos y la manera visual en que lo hace me resulta muy agradable. Quisiera estructurar la crítica de alguna forma útil, así que hablo del dibujo: me parece una auténtica maravilla. En cada tomo hay un color que destaca más (se nota sobre todo a partir de Arctic-Nation, donde el blanco predomina y marca el tono completo del número; en ese sentido el primero, Un lugar entre las sombras, da la sensación de ser más introducción, pues juega más presentando escenas y personajes), cada viñeta es una obra de arte, los personajes tienen muchísima fuerza, muchísimo carácter y expresión tan solo con la manera que tienen de moverse. Me parece fascinante la vida que tienen, todo lo que se transmite con los juegos de luz, con los ojos. Los escenarios son muy interesantes, sobre todo en El infierno, el silencio (número 4), donde hay una serie de viñetas que no podía dejar de mirar. Son alucinantes. 
De Un lugar entre las sombras

El guión ya es otra cuestión, la historia no me gusta tantísimo; ni cuando la leí por primera vez ni en esta última lectura me ha terminado de encajar del todo. Sí considero que hay tomos excelentes en comparación con otros que bajan el nivel de la serie de una manera abrupta, así que separo tomo por tomo. Un lugar entre las sombras (escribiendo esto me acabo de enterar de que se llama así y no simplemente Blacksad. Qué cosas) sirve, ya lo he dicho, como introducción a los personajes, a la manera de contar de los autores y tiene una investigación resultona. Desde luego como primera parte es óptima, porque te percatas del tono oscuro pero socarrón de las obras y de los modos del protagonista en un momento. Arctic-Nation me parece más interesante con las relecturas que en un primer momento, pero de todas formas me gustaron mucho los conceptos que presenta, la selección de personajes aquí se hace más inteligente aún al presentar a los negros y a los blancos, a los buenos y a los malos (no todos negros ni todos blancos), etcétera. Alma Roja es el que menos me ha gustado por muchísimo. Presenta mil asuntos, pero todas las historias que aparecen carecen de una ilación lógica, no hay un hilo lo suficientemente interesante como para tirar por él, y al final todo queda en nada. Lo único que me resulta un poco más interesante es la locura en ciertos personajes, pero hasta eso es anodino. Lo cierto es que las primeras páginas lo presentan diferente, pero al final resulta que preferiría no recordar nada de este tomo. 

Llegamos así a mi favorito, El infierno, el silencio (¡qué titulazo! Es que no le han puesto ni una “y”, le ponen una coma para que sea más lacónico, más pausado, qué preciosidad). Ya comenté más arriba que me fascinaron los escenarios en concreto de este tomo y la historia que se narra también me resultó sumamente interesante. También en este caso se abren historias del pasado y aparecen personajes de poca confianza y sin embargo se llevan de una manera mucho más agradable y correcta que en el anterior. La localización, Nueva Orleans, es casi un personaje más, la manera de llevar la historia me parece óptima (desvelando secretos en lugares acertadísimos para mantener la atención) y, en suma, lo considero el mejor de los cinco con diferencia. Amarillo es, de todas formas, muy interesante: la historia se aleja bastante de lo que encontramos en los números anteriores y con bastante éxito, la verdad. Una suerte de road trip truncado con personajes beatnik rondando por ahí y, por supuesto, un crimen o dos. Está escrito sobre una base más sencilla que los anteriores y se nota, la narración es más distendida, más suave, es el número más relajado de la serie y esto no es malo, para nada. De hecho es muy bueno, el cambio de tono ayuda mucho y le da otro toque a Blacksad, serie y personaje. Yo no sé a qué estáis esperando para haceros con los cómics, los han recomendado mucho ya, así que me uno a la lista de admiradores de la serie y os invito a que os hagáis con un ejemplar de Un lugar entre las sombras (y que sigáis; y si no queréis, pues de El infierno, el silencio directamente).

"El misterio de Salem’s Lot" de Stephen King

Esto de volver de vez en cuando a un blog sin previo aviso para, además, hacer una entrada hablando de un libro de Stephen King que el 80% del público objetivo de dicho blog ya habrá leído… bueno, es algo que llevo bastante bien. ¡De algo hay que morir!
Estoy leyendo la obra de Stephen King por orden de publicación. Eso ya lo dije alguna vez. De momento llevo Carrie, El misterio de Salem’s Lot y como tres capítulos de El resplandor. Sin prisa y con pausa. Total, que estamos en 1975 y se publica Salem’s Lot. Second Coming, que quería llamarlo inicialmente King (entiéndase como segunda venida de Drácula, esta vez en Estados Unidos). En el pueblo pasan cosas extrañas, un par de tipos acaban de alquilar la Casa Misteriosa (esa que hay en todos los pueblos) y Ben Mears vuelve al pueblo para escribir su nueva novela que, casualidades de la vida, gira en torno a esa casa y su relación con él. Desaparece alguien, desaparece otro alguien y ya la hemos liado. Esta es la primera novela que King publica de esa serie de libros enormes ubicados en pequeños pueblos de Maine a los que llega el horror en su estado más puro. De estos ya he leído otros tres (It, que me parece el mejor, La cúpula y La tienda), la evolución se nota: en este caso no encontramos ni de lejos un pueblo con tanta personalidad como en sus obras posteriores. Da la sensación de que King no tiene tanto que contar, que Salem’s Lot no está tan vivo como es habitual en él, que los habitantes del pueblo viven cada uno por su lado sin llegar a conformar un todo. También es un poco tosca el salto entre personajes y situaciones, que siempre ha sido una de las cosas que más me ha gustado de este autor: su facilidad para introducir tramas paralelas sin ninguna dificultad, la facilidad para seguir y recordar las historias de cada personaje. Aquí es algo difícil, aunque también es cierto que hay menos personajes lo que hace que no se note tanto este problema.

“Aquí no hay otra vida que la lenta muerte de los días, de modo que cuando el mal se abate sobre el pueblo, su llegada parece casi preordenada, dulce e hipnótica. Es casi como si el pueblo supiera que el mal se aproxima, y qué forma tomará.”

Creo que es inevitable, una vez se ha leído más de una obra de este autor, compararlas entre sí, pues tiene un estilo muy marcado y sobre todo unas estructuras muy semejantes, aunque las tramas varíen. Los géneros de las obras de King se repiten, y ya no estoy hablando del terror (que es el más obvio), estoy hablando de la radiografía de la sociedad americana, del elemento paranormal acompañado de una parte humana que es la que hace posible que el terror llegue a los pueblos, del niño o grupo de niños que va a conocer su destino/madurar/comprender el mundo adulto gracias a la historia. Todo esto lo encontramos también en Salem’s Lot, menos acusado el componente “humano malvado que ayuda al Mal”, pero ahí está. La narración es muy cruda, creo que es uno de los mayores aciertos de la novela. Siempre me hace mucha gracia la gente que no lee/ve cosas de terror porque dice que no le dan miedo (como gran histérica del género me ofende más que me hace gracia, pero bueno), y siempre mi respuesta es la misma: coge un libro de Stephen King y léelo antes de dormir, tú sola en tu casa. Concretamente la primera vez que yo leí este libro con unos catorce años me pasé la noche esperando que un vampiro llamase a mi ventana (y preparada para decirle que conmigo esos cuentos no colaban, que no iba a dejarle entrar): ahora la perspectiva ha cambiado, pero la sensación desagradable de ser observado, de no estar solo, es algo de lo que no me he librado ahora, en su lectura con diecinueve. La atmósfera es vibrante, es hipnótica, las escenas son muy vívidas y en definitiva una se siente ahí mismo, oliendo el miedo de la gente, viendo a los personajes morir, abandonar y rendirse cuando se dan cuenta de que es imposible la lucha. 

“-Oh, padre mío, favoréceme ahora. Señor de las Moscas, favoréceme ahora. Te traigo carne podrida y ahumada. Para ganar tu favor he sacrificado, y con la mano izquierda te traigo el sacrificio. Sobre este terreno, consagrado en tu nombre, haz un signo para mí. Un signo espero para comenzar tu obra.”

Resulta quizá sorprendente ver que incluso en sus inicios King tenía una manera de escribir que ha ido alargando hasta la actualidad y perfeccionando con los años, convirtiendo así Salem’s Lot en una suerte de inicio de tradición literaria y sello personal. Me parece que las carencias toscas que tiene y que he comentado más arriba no logran desdibujar el hecho de que se trata de una novela terrorífica, bien labrada y pensada y con una melancolía increíble. Así que sí, recomendada y seguimos con King (y con el blog ahí).