crítica

de lo último

Apreciadas las que lean,

aunque me he hecho una cuenta en instagram (elpapelamarillo, como aquí), a veces siento una culpabilidad extraña por no conseguir que puedan coexistir ambos espacios, cuenta y blog, porque allí no puedo explayarme tan a gusto y aquí no dejo de tener la sensación de que este tipo de lugares están obsoletos (quién va a leer blogs ahora). Pero intentaré, cuando lo necesite, volver por aquí para escribir sobre alguna lectura más en profundidad. Hoy es el caso, me apetecía hacerlo con algunas de mis últimas lecturas, que son las mismas que las de la cuenta más alguna otra que ya he terminado después del último post: sirva esto de eliminación de telarañas.

Snap, Belinda Bauer
snapNo me gusta la novela policiaca. No me interesan los enredos ni las dinámicas que se producen entre los personajes, que me parecen siempre muy semejantes. Pero este libro me llamó la atención porque estaba en la lista del Man Booker, a la que intento estar atenta. Cuando terminé de leer intenté verle lo positivo y mi visión se centró en lo bueno, pero lo cierto es que no me parece una buena novela. Cae en maniqueos obvios hasta para mí, que no domino el género; es previsible de una forma zafia y burda; intenta abordar temáticas interesantes (la familia, la pérdida) sin conseguirlo. Su mayor interés radica en que, como es ligera y entretenida, se lee rápido. Más allá carece de toda calidad literaria, de todo efecto narrativo potente, más allá del consabido giro argumental que, por supuesto, venía siendo evidente porque la vinculación entre las dos tramas que Bauer presenta solo podía pender de un punto determinado. Y qué deciros de las detestables interacciones entre policías, o del punto naif que tienen todos los diálogos y los descubrimientos que el narrador nos presenta, porque esto carece de oscuridad alguna más allá del crimen investigado. Lo sencillo puede ser estupendo; en este caso es infantil. No leeré más de la autora. Ever.


Alguien, Alice McDermott
Después vino esto. Y claro, esto es otro rollo, porque Alguien es una genialidad y Alice McDermott es una señora genial que se merece que vayáis ya a la librería para haceros con esta ma-ra-vi-lla. ¿Por qué? Os doy dos razones:

  • porque la narradora se enroca en la pasividad para contemplar su exterior, lo que permite conocer a todos los personajes como la obra maestra de orfebrería que son y, además, a ella misma, porque esto es una novela de crecimiento como la copa de un pino,
  • porque la forma en que estudia los espacios, la intimidad y los cuerpos tiene una fuerza que pocas veces se ve en una novela

En la línea de Un árbol crece en Brooklyn (Betty Smith) por los motivos, los espacios, algunos temas, la construcción de lo que es el entramado narrativo; también recuerda a los libros de Rachel Cusk y Maggie O’Farrell (todo queda en casa).


La mujer singular y la ciudad, Vivian Gornick
Vaya por delante que yo a la Gornick la quiero mucho, la aprecio como escritora, la respeto como femilista y me parece que su prosa es fantástica. Peeeero. Siendo Apegos feroces la fantasía que es (en cada página te reencuentras contigo misma, te ilumina la verdad, aprehendes la sabiduría, etc)… este otro me ha resultado más dedicado al autoelogio, a la conversación con ella misma. Habla con Leonard pero ella solo escucha a Vivian, porque madre mía qué lista soy, cómo me quiero, qué arte tengo. Que lo eres, pero la humildad debería ser característica indisoluble de la inteligencia. Be kind, Vivian, tía.

Pero madre mía cuando habla de ciudades y cuando hace ejercicios de crítica literaria. Es que madre mía.

«La calle no para de moverse, y es imposible que no te guste el movimiento. Tienes que encontrar la composición del ritmo, escribir la historia a partir del movimiento, comprender y no lamentar que el poder del impulso narrativo sea frágil, aunque infinito. ¿La civilización se está fracturando? ¿La ciudad está enloquecida? ¿El siglo es surrealista? Muévete más deprisa. Encuentra el hilo argumental más rápido.»


White Teeth, Zadie Smith
Desnudé por completo mi alma en el post sobre este libro, así que os pasáis y me contáis si veis la necesidad de que siga. Pero por si acaso, esto es lo que siento acerca de Zadie Smith, reina de mi vida y de mi corazón:

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Sentí de nuevo lo que había sentido con Apegos feroces, vaya. No toca tan cerca (aunque la identidad y la cultura y la tradición son ahora temas menos oscuros para mí gracias a ella) pero me parece increíble que esté existiendo en el universo al mismo tiempo que una persona tan inteligente y talentosa. No sabéis la cantidad de trabajo formal que hay en White Teeth, que es una auténtica pasada, ¡pero es que además es un librazo mayúsculo, del tipo Middlesex! Estoy enamorada de su cerebro.


A la deriva, Penelope Fitzgerald
fitzCuando más arriba digo que “lo sencillo puede ser estupendo”, me refiero a cosas como esta. Fitzgerald no es una escritora que te caigas para atrás de las virguerías que hace, sino más bien todo lo contrario: su prosa es el café con leche caliente de las mañanas, es cómoda, agradable, dulce, ligera. Pero ligera con elegancia, con interés, con conciencia de aquello que sus obras cuentan. Sobre todo con un trabajo inmenso en sus personajes, que son los que me fascinan a mí y la razón por la que poco a poco voy leyendo todos sus libros (el próximo será La flor azul, más pronto que tarde). Una novela de la que sales muy emocionada, con un nudo en la garganta, pero llena de esperanza al mismo tiempo es para mí un experimento interesante, y me ha pasado con las tres. Con esta con la que más, porque Nenna es muy llamativa, tan resignada ella pero a la vez tan valiente, tan esforzada por conseguir que no la consideren una mujer a la deriva. Qué mona.


Agnus Dei, Nieves Mories
Este libro no os va a gustar. Es muy raro. Como diría Silvia Abril, raro que te cagas de lo raro que es. Así que seré breve, porque ya hablé mucho de él en Libros Prohibidos: si te gusta mucho la literatura de terror, el cine de terror, las casas de terror, y derivados externos; es decir, si te gusta el ambiente que se genera en el género de terror, no deberías dejar pasar esta novela corta. Es decir, hay que estar muy curtido para leer esto, pero cuando lo estás, es alucinante.


El amante de Lady Chatterley, D. H. Lawrence
De esta novela me gustaría hablar largo y tendido, intentaré hacerlo, lo prometo. Tan solo diré que comencé a leerlo porque me habían prometido una novela erótica y a mí el ‘porno victoriano’ (que no es ni porno, ni victoriano y algún día os definiré) me flipa, y sin embrgo me encontré con…. un análisis muy interesante de la lucha de clases a principios del siglo XX. En otro orden, es una novela muy moderna en cuanto a su tratamiento del placer femenino (algo así como el tema principal) y también en su desarrollo de las responsabilidades sociales en las relaciones patriarcales. Todo ello, claro con mayor o menor acierto, pero bastante hizo Lawrence. Respect.


Hasta aquí. De los del #LeoAutorasOct y de otro que leí a finales del mes pasado os hablaré más adelante. Pronto. A lo mejor.

Vale.

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‘La puerta de los ángeles’, de Penelope Fitzgerald

—No tengo familia. No tengo dinero. No quiero llamarte enfermera. Quiero llamarte señorita. Quiero llamarte Mujer Eterna. ¿Te avergüenza?

angelicosHace tiempo os hablé de La librería, un relato encantador sobre la esperanza o qué hacer cuando esta se ha terminado. Me imaginaba que más tarde o más temprano volvería a leer algo de Penelope Fitzgerald, pues me conquistó con su costumbrismo, pese a que el libro no se convirtiese en uno de mis favoritos. Así pues, cuando vi que en la biblioteca disponían de La puerta de los ángeles (The Gate of Angels, 1990), me lancé de cabeza.

Por resumir un poco el argumento, este libro va de un muchacho que quiere casarse, pero no encuentra una muchacha ni dispone del contexto adecuado para hacerlo; por otro lado, va de una muchacha que se deja mecer por un mundo injusto que la mueve como quiere. Y, por resumir un poco esta crítica, he disfrutado más de esta lectura que de La librería, me parece una novela sobresaliente y creo que deberíais leerla. Fitzgerald presenta una historia hermosa, que se mueve entre lo amargo y lo agradable sin llegar a afincarse en ninguno de estos dos ámbitos.

Sin grandes ostentaciones formales, la historia que presenta Fitzgerald en La puerta de los ángeles es una composición muy curiosa y entrañable sobre la resignación y sobre la valentía necesaria para soportar un mundo que busca dominar y regularizar a todo el mundo. Gracias a sus personajes principales, Fred y Daisy, la autora consigue hacernos llegar toda esta desazón soterrada y este dejarse llevar contra el que se lucha hasta comprender lo absurdo de la lucha. Mentiría si no dijera que es la parte de Daisy la que más he disfrutado y más me ha llegado al corazón: es una historia forjada a partir de encuentros inesperados y repentinos, de momentos cruciales y decisiones en apariencia incomprensibles pero que no carecen de fondo. Veo bastante absurda la expresión “novela de personajes” (porque la narrativa suele ser sus personajes), pero entiendo su uso en determinados contextos en los que es a partir de los personajes que se desarrolla la trama, como este. Sin ser demasiado activos ni demasiado pasivos, una encaja a Fred y Daisy en sus pequeños cosmos como elementos que se retroalimentan: cuando terminas de leer la novela, comprendes que no podría ser de otro modo, y no podría ser otra gente.

He visto mucha luz en La puerta de los ángeles. Donde La librería era una historia abocada al fracaso, aquí encontramos, más bien, una serie de fracasos abocados a la historia; la sensación final es, por tanto, la de una novela de las que dan calorcito por dentro. No sé: luz, esperanza, fuerza. No es una obra inspiradora, no me malinterpretéis, no hay aquí una intención de mostrar una verdad reveladora. Es más bien que con ese costumbrismo que tan bien domina Fitzgerald otorga entidad a los personajes, a su historia, y genera un cierto entusiasmo, una fuerza muy fuerte durante todo el texto y que equilibra la balanza de sobriedad y fe, de razón y lucha fantástica e imposible.

Es absurdo pensar que podemos analizar la sangre cuando se nos rompe el corazón.

No me canso de recomendar a la gente que lea a Fitzgerald, más aún después de leer esta novela tan estupenda. Por mi parte, estoy deseando hacerme con A la deriva, que ganó el Man Booker y que promete ser una obra tan interesante como esta.

(Editorial Impedimenta, 2015. Traducción de Jon Bilbao. 240 páginas)
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‘La librería’ de Penelope Fitzgerald

Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida y, como tal, no hay duda de que debe ser un artículo de primera necesidad.

la libreriaConocí La librería por la película de Isabel Coixet; fue la adaptación (dulce, trágica, rebonica, emotiva) la que me llevó a leer la novela, algo que me alegro de haber hecho. La trama es la siguiente: Florence Green, viuda y lectora, decide abrir una librería en el pueblo donde vive. Lo que parece una decisión inofensiva en un principio activa toda una serie de procesos en el lugar que traerán de cabeza a la protagonista

La librería no es una novela difícil, comprometida o densa. Nada por el estilo: se trata de una obra de plácida lectura, muy entretenida, muy dulce y con una trama sencilla pero agradable. Es una obra muy pura, muy amena, muy mona; la trama que se plantea es sencilla y su ejecución no dista mucho de esto. Como la película, es tierna y emotiva a ratos, aunque aquí se produce una separación mayor entre lector y personajes, inevitable por la lejanía de que Fitzgerald impregna a su narración. Supongo que todos los lectores tenemos un cierto interés, mayor o menor, en la novelística que habla de libros (autores, bibliotecas, librerías), pero leer La librería en ese sentido puede resultar decepcionante, puesto que no hay aquí mayor referencia a la literatura. Florence abre una librería, y ama leer, pero no se mencionan títulos, lo cual es una verdadera lástima. La literatura es tan solo un recurso narrativo.

Últimamente se había empezado a preguntar si no tendría la obligación de demostrarse a sí misma, y posiblemente a los demás, que ella existía por derecho propio.

Es interesante la forma de narrar de Penelope Fitzgerald. No ahonda apenas en la psique de los personajes, no se centra en describir ciertos aspectos de la mente de Florence, y sin embargo somos capaces de comprender todo aquello cuanto ella piensa. Tiene una voz narrativa casi quebrada, en la que el silencio es mucho más relevante que aquello que sí se dice, y pese a ello sus descripciones son vivaces y muy visuales. Todos los diálogos de la obra son tremendamente pintorescos y tiernos, consiguiendo así que los personajes tengan una cierta humanidad de la que por la focalización que se le da a la historia carecerían. Es curioso, porque pese a tener un tono general bastante pesimista (la gente no es buena, parece revelarnos la historia de Florence) es una de estas obras que te hacen sentir en paz. Que te dejan bien. Sosegadita.

La novela es tan costumbrista, tan con olor a casa antigua recién barnizada, que sorprende que fuese publicada en 1978. Parece más bien beber de esa tradición tan inglesa de una narrativa pausada pero de ojo cotilla, en la que observamos a través de las ventanas y descubrimos pequeños retazos de historias familiares. Y así es, en realidad: La librería es una obra sencilla que se cuela en la vida de un personaje muy pequeño para relatar una historia de coraje, fuerza y lucha.

Ninguna de las dos estaba preparada para reconocer que le gustaría proteger a la otra. Habría sido como permitir que el miedo entrara en la habitación. El miedo parecería más natural si el lugar hubiera estado a oscuras, pero la luz brillante de la tienda inundaba toda la estancia.

Me parece interesante mencionar las muchas diferencias existentes entre película y novela. Es una adaptación lineal que recoge prácticamente todos los elementos del libro (obviando algunos como el poltergeist), y sin embargo los resultados son muy diferente. La película incide muchísimo más en las relaciones de los personajes (sobre todo con toda la dialéctica entre Florence y el señor Brundish, maravillosa), mientras que en la novela toda la mayor importancia recae sobre Florence y no hay apenas referencias a otras psiques. Si bien ambas obras me han resultado de calidad pareja, me parecen reseñables los cambios que pueden efectuarse en una trama alterando apenas el foco y el tono. El mayor de los cambios es en el espíritu: pienso que la novela es más entrañable y la película más melancólica.

La librería es una buena novela para combinar con otras de mayor densidad, para despejar la mente y oxigenar un poco, pero sin bajar la calidad de las lecturas. Fitzgerald posee una chispa, una agilidad a la hora de escribir, que le da fuerza y gravedad, certidumbre al texto. Si disfrutasteis la película (¡ganadora de varios Goyas de los gordos, por cierto!) no puedo menos que recomendaros que le echéis un ojo al libro.

(Traducción de Ana Bustelo para Impedimenta, 2010)